Los chequeos médicos pueden salvarte

  • La idea de que estamos inermes frente a la enfermedad es falsa. Las pruebas rutinarias permiten multiplicar las probabilidades de curación.

Margarita Vallés, 45 años, confiesa que era alérgica a las consultas de los médicos. Desde los partos de sus dos hijos (Carlos y Ana, que ahora tienen 13 y 10 años), no había vuelto al ginecólogo.

Cuando, hace un año, se observó aquel bulto en el pecho, el cáncer de mama ya se había extendido. Hoy, tras extirparle una mama, sigue en tratamiento de quimioterapia y vive con una frustración: no haberse realizado las mamografías rutinarias que le hubieran detectado el tumor a tiempo y que, probablemente, le hubieran evitado la mastectomía, así como el sufrimiento y la incertidumbre por su futuro.

Si, como Margarita, vas al médico sólo cuando estás enferma, no cuidas tu salud como deberías. Para atajar la enfermedad antes de que aparezca o combatirla en sus estadíos iniciales lo que multiplica las posibilidades de curación las mujeres deben someterse a las revisiones indicadas para su edad e historial concretos
 
¿Cómo distinguir la obsesión de la prevención y saber cuáles y cuántas pruebas diagnósticas son necesarias? En función de su riesgo específico, algunas mujeres pueden requerir exámenes y pruebas más tempranas o frecuentes que otras (por eso, cada uno debe consultar su caso particular).