Amputaciones que antes suponían vivir con limitaciones se resuelven hoy con cirugía. Incluso es posible recuperar apéndices periddos hace décadas. El director del Instituto de Cirugía Plástica y de la Mano de Santander, el doctor Francisco del Piñal, nos cuenta las últimas técnicas en este tipo de operaciones. Su equipo de cirujanos lleva realizadas más de 200 transferencias de dedos del pie a la mano con un 98% de éxitos.

Faltaban pocos días para su boda, pero Silvia R. acudió puntualmente a su trabajo como operaria de una máquina selladora en una empresa de Santander. Ella y su novio lo tenían ya todo “bajo control” y vivían con ilusión los días previos a la celebración. La jornada transcurrió normalmente hasta que, sin saber muy bien cómo, la mano derecha de Silvia quedó atrapada entre las bandas selladoras de la máquina, a 150º grados de temperatura. Más de 20 minutos fueron necesarios para rescatarla de aquella tortura. En medio del dolor, Silvia comprendió que el accidente le iba a suponer la pérdida de los cinco dedos de la mano. De pronto, oyó que alguien decía : “Hay que llevarla a ver al equipo del doctor del Piñal”.

El final de la historia se resume con la visita de Silvia al cirujano después de su boda, celebrada seis meses más tarde de lo previsto. Las fotos que le llevó mostraban a una novia sonriente, agarrando el ramo con la mano derecha, el pulgar perfectamente visible. “Fue un momento emocionante”, recuerda el doctor Francisco del Piñal, director del Instituto de Cirugía Plástica y de la Mano de Santander y jefe del Servicio de Cirugía de Mano-Muñeca y Plástica en la Mutua Montañesa (telf.: 942 36 46 96).

“A pesar del trauma y el tejido carbonizado, conseguimos hacerle un trasplante del dedo gordo del pie al muñón del dedo gordo de la mano afectada y, en una segunda operación realizada pocos días después, un trasplante de un segundo y tercer dedo del otro pie a los dedos índice y corazón. Por supuesto, reconstruimos los dedos para darles una apariencia normal. Hoy, Silvia tiene ya un hijo y me cuenta cómo le da el biberón sin problemas”.

Pocas cosas parecen hoy irrealizables a este equipo de cirujanos (seis plásticos y un traumatólogo) que lleva realizadas más de 200 transferencias de dedos del pie a la mano –la tasa más alta de España y entre las tres más altas de Europa en ese tipo de cirugía–, con un 98% de éxitos. Sus pacientes más habituales: trabajadores de la construcción, la industria y otros sectores que llegan con amputaciones traumáticas y, algo impensable hace apenas 10 años, con la esperanza de recuperar los dedos perdidos y la función de la mano.

DE PIES A MANOS

“Hoy, la microcirugía y la artroscopia, que nos permite operar con mínimas incisiones, han cambiado radicalmente el panorama de la cirugía de la mano”, explica el dr. del Piñal. “Trabajamos hasta con 40 aumentos. Empezamos con los dedos de los pies que se van a transferir. Ahí, como en un cable eléctrico en el que separas los hilos, aislamos las arterias nutricias (que llevan la sangre y el oxígeno a los dedos), las venas, el nervio que transmite las señales a ese dedo... Luego, con ayuda del microscopio quirúrgico, conectamos en el sitio receptor de la mano arterias, venas, nervios y tendones, y aseguramos la estabilidad mecánica mediante la unión de los huesos. Se trata de un problema de conexión; de ensamblar la “entrada” y la “salida” de los distintos “hilos” con los que trabajamos. ¿Lo más difícil? Los puntos de sutura en los vasos, que tienen menos de 1 mm de diámetro y exigen entre seis y nueve puntos cada uno. En total, una operación nos lleva unas tres horas y media”. Para realizar la mayoría de las funciones normales, una mano debe tener al menos tres dedos; el pulgar, el índice y el dedo medio o corazón. Cuando los cirujanos explican a un paciente que llega con dedos de la mano amputados que puede recuperarlos a partir de la transferencia de dedos de los pies, la pregunta no se hace esperar: “¿Y no me quedaré cojo, si me quitan dedos de los pies?”.

OPERACIÓN CONJUNTA

En contra de lo que mucha gente cree, los dedos de los pies no intervienen decisivamente en la marcha. Las que sí son decisivas son las cabezas de los metatarsianos (donde suelen salir los juanetes). Pero además está la estética. Para conseguir que un dedo del pie se parezca a un dedo de la mano, los cirujanos deben reducir el hueso, el tendón, la piel e incluso el pulpejo. “La estética forma parte de la función”, explica el dr. del Piñal. “De hecho, recuperar dedos no es sólo restaurar capacidades; es también volver a sentirse entero, recobrar la normalidad, dejar de verse diferente”. Presidente de la Sociedad Europea de Artroscopia de Muñeca, el dr. del Piñal ha desarrollado también técnicas para transferir cartílago vivo del pie a defectos de la mano, lo que permite mayor movilidad tras una operación. Esos y otros avances han despertado el interés de cirujanos de toda Europa, que le consultan para pedir asesoría. ¿Cuál sería el siguiente reto? “Ahora, en cirugía de la mano se habla cada vez más de trasplantes de dedos de personas fallecidas”.

SOLUCIÓN AL DOLOR

La artroscopia, procedimiento quirúrgico usado por los cirujanos para visualizar, diagnosticar y tratar problemas en las articulaciones, permite ahora etiquetar dolores crónicos cuya causa sólo podía saberse abriendo y produciendo daños adicionales en los tejidos. “Podemos ver un trozo de cartílago flotando en la zona o bloqueando la articulación”, explica el cirujano. También, se aplica en fracturas de radio con una nueva técnica que evita las secuelas frecuentes en este tipo de fractura. “Reparamos las fracturas colocando los trozos de hueso como en un puzzle. Al contrario que con otras técnicas, que introducían agua, nosotros trabajamos en un campo operatorio seco, que permite ver sin distorsiones y el resultado es mejor”.

LAS TRANSFERENCIAS

Entre las ventajas de esta técnica destaca que no conlleva problemas de rechazo, porque son tejidos de la misma persona, con el mismo ADN. Además, en este tipo de intervención no hay fecha de caducidad: “Siempre existe la posibilidad de reconstrucción”, explica el dr. del Piñal. “Podemos hacer transferencias a niños y adolescentes que nacieron sin dedos o a personas que sufrieron amputaciones hace más de 30 o 40 años. Hace pocas semanas operamos a una señora de 60 años, que llevaba más de 30 sin el dedo gordo de la mano derecha. Le quitamos el muñón de su dedo gordo y le implantamos el dedo gordo de un pie. Imagínate la emoción de una persona que lleva décadas sintiéndose “mutilada” al verse de nuevo con una mano “entera” y funcional, siendo capaz de agarrar, apretar, hacer pinza...”, concluye el experto.