Los niños ya llevan un mes en el colegio y son ellos los que día a día asumen su responsabilidad educativa y acuden a clase, atienden a los profesores, hacen sus deberes y estudian. Los padres estamos a su lado mientras hacen sus tareas en casa. Sin embargo, también existen mecanismos para poder participar en la educación de nuestros hijos en el propio centro escolar. Se trata de las Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (AMPAS).
Jesús María Sánchez, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), explica que “la Ampa es una asociación donde los padres y madres nos ayudamos para mejorar la calidad de la enseñanza que reciben nuestros hijos y ejercer nuestros derechos. Quienes allí participamos hacemos un trabajo totalmente voluntario y desinteresado”. Estas asociaciones son uno de los modos con que cuentan los padres para poder implicarse en la educación de sus hijos ya que desde ellas pueden plantear actividades así como participar en las decisiones que se toman en los consejos escolares.
Sin embargo, la participación de los progenitores en las Ampas es más bien baja y la escasez de socios puede hacer que sea imposible poner en marcha nuevas iniciativas que dinamicen la vida escolar y que procuren nuevas experiencias para los alumnos, bien por carencias económicas o bien por ausencia de personal para ponerlas en marcha. De ahí la importancia de que sea una mayoría de madres y padres la que no sólo sean socios de estas asociaciones, sino que también realicen sus propuestas y se impliquen en el desarrollo de proyectos.
"En la Ampa nos autoorganizamos para conseguir cotas más altas de calidad en los centros, reivindicando o, a veces supliendo, con nuestras aportaciones, las deficiencias del sistema educativo”, explica Sánchez. Como ejemplo, pone la creación de ‘bancos de libros’. “Por culpa de la drástica reducción de ayudas para la adquisición de libros de texto, muchas Ampas, con el asesoramiento de las federaciones provinciales, están creando bancos de libros de texto para su préstamo”, señala.
Funciones y actividades
El presidente de Ceapa señala que “entre las funciones de la Ampa está informar y asesorar a las madres y los padres de las actividades propias de la asociación, de forma individual y colectiva, en todo aquello que concierna a la educación de sus hijos e hijas y promover que ejerzan los derechos y deberes que tienen en esa labor; potenciar la formación para la participación de la familia en la vida del centro y en sus órganos de gobierno; apoyar al alumnado y a las familias con necesidades educativas específicas o necesidades sociales; promover la calidad educativa; colaborar con el profesorado y el alumnado para el buen funcionamiento del centro; fomentar la convivencia entre la comunidad educativa; realizar actividades de carácter educativo que refuercen los valores y objetivos del Proyecto Educativo del Centro; y facilitar las actividades educativas en relación con el entorno”.
Un sinfín de responsabilidades que, en definitiva, dependen de la voluntad y el entusiasmo de los padres y madres. Se trata de que la educación de los hijos se convierta en una prioridad en la que toda la comunidad se implique para alcanzar el mejor rendimiento posible con los medios existentes y que la familia adopte un papel proactivo ante la educación de sus hijos.
Tal como indica Sánchez, “existen muchos ejemplos que se dan a diario en los centros escolares de toda España, a iniciativa de las Ampas: lograr que el centro abra sus puertas a actividades extraescolares en fines de semana, poner en marcha un huerto escolar para trabajar la educación medioambiental en colaboración con el profesorado o asegurar la biblioteca escolar en horario de tardes promocionando el acceso a la lectura". También, "promover la orientación profesional de los estudiantes acudiendo los padres y madres al centro en hora de tutorías a describir sus perfiles laborales y responder a las preguntas del alumnado; promover una escuela de teatro en el centro; poner en marcha un mercadillo de libros y materiales de segunda mano un día al mes, cuyo dinero se destina a un proyecto educativo en un país del Tercer Mundo; lograr la instalación de canchas de baloncesto en el patio del colegio; etcétera”.