La red social Facebook ha lanzado el globo sonda de que bajará la edad de entrada a sus dominios por debajo de los 13 años, siempre que los padres estén dispuestos a supervisar la vida social on line de sus hijos.
¿Qué no haría un padre o una madre por sus hijos en la red? Todo, perfiles falso de Tuenti incluidos para seguirle la pista a sus hijos adolescentes sin dar la cara. Vaya por delante, que esta práctica está denostada por Tuenti que anima a sus usuarios a registrarse con su nombre verdadero. Pero ya se sabe que no siempre es posible decir toda la verdad.
Hablamos de Tuenti porque es la red social que agrupa más adolescentes en España (incluso a menores de 14 años que hacen trampas para que la compañía no detecte su verdadera edad y les borre el perfil). En la franja de edad cercana a la adolescencia, es una red más popular que Facebook, al menos en España.
La intención de Marck Zuckerberg es copar también ese mercado. Y aunque lo ha tratado de explicar con mil y un argumentos, todos sabemos que lo que hay detrás es la intención de crear cuanto antes el hábito de compartir contenidos y la vida en general en las redes sociales, pero no en cualquiera, sino en sus predios. Es decir, Facebook.
Así que el anuncio de Facebook ha creado un gran revuelo en Estados Unidos (entre los expertos y teóricos del asunto). Los que padecen las prácticas digitales de los adolescentes, es decir, los padres están más que hechos a la idea de que a partir de los 12 años –y estamos hablando de Estados Unidos- su hijo (a) le pedirá como regalo de cumpleaños, de Papá Noel o por haberlo aprobado todo a la primera, abrir un perfil en Facebook.
Así lo vivió Silvia Torres una ingeniera de Miami. Cuando su hija mayor cumplió 13 años le pidió de regalo abrir una cuenta en Facebook. La fórmula que encontró Silvia fue complacerla con una condición: tenía que tener entre sus amigos a un adulto de la familia. El elegido por la niña fue una tía que vive del otro lado del Océano, joven y con una considerable vida nocturna.
Desde entonces está encargada de espiar de vez en cuando la actividad digital de la niña. “No tengo mucho tiempo y por la diferencia horaria no coincidimos mucho en Facebook. De vez en cuando miro su perfil en busca de algo raro y, de momento, todo va bien. Lo único que he detectado es que se conecta tarde en la noche cuando su madre cree que está durmiendo, y por eso luego no quiere levantarse para ir a la escuela”, me cuenta “la espía”, Alina, una madrileña de 30 años. Ella, sin embargo, ha optado por no informar a los padres de esta “irregularidad”. “No quiero que la niña deje de confiar en mí”.
Lo que dicen algunos expertos con mucho predicamento en Silicon Valley, como Clifford Nass, profesor de la Universidad de Stanford, es que antes de los 13 años no estamos listos para las redes sociales, y que en esas edades deben privilegiarse las relaciones cara a cara, en lugar de los amigos on line. El profesor entrevistó a 3500 chicas de entre 8 y 12 años y concluyó que los que solían estar muy expuestos a los medios on line tenían menos sentimientos positivos hacia los demás y más amigos a los que sus padres consideraban como “una mala influencia”.
El único predictor que el estudio consideraba era la frecuencia de las comunicaciones cara a cara. Nass es escéptico con la utilidad de autorizar a los menores de trece años a tener un perfil de Facebook: ”Nuestras investigaciones muestran una relación fuerte entre el contacto cara a cara y la calidad de las relaciones, es el mejor modo de aprender a leer las emociones del otro, es como los niños aprenden la empatía y la ponen en práctica. Digamos que la comunicación cara a cara es comida saludable y Facebook, calorías vacías”. Su idea es que la gente entre a Facebook cuando tenga más experiencia en hacer funcionar las relaciones personales y escoger a los amigos.
Otro punto de vista lo da James Steyer autor del libro 'Talking back to Facebook' (sin publicar en España) y que dirige la organización 'Common Sense Media' ('Medios con sentido común') dedicada a revisar juegos y películas infantiles para los padres. Según sus investigaciones, las chicas en Facebook están constantemente comentando entre ellas su apariencia personal y colgando fotos en el muro, lo cual supone un punto de presión importante sobre la apariencia personal. Esta organización ha comenzado una recogida de firmas para impedir que Facebook autorize la creación de perfiles a menores de 13 años.
La edad mínima de acceso a las redes sociales en España son los 14 años. Una medida que muchos adolescentes han conseguido violar falsificando los datos. Sin embargo, Tuenti ha conseguido identificar a muchos y borrar los perfiles de menores. Cuando la red detecta un perfil sospechoso de ser menor de 14 años, envían una solicitud al usuario pidiéndole que aporte su DNI o pasaporte en un plazo de 92 horas. Cuando se vence ese tiempo, el perfil es borrado. Una búsqueda activa en la que Facebook también estaba comprometida, hasta ahora que ha sugerido bajar la edad de acceso.
Otros padres intentan cortar por lo sano, permiten a sus hijos adolescentes tener un perfil de Tuenti pero no le compra teléfono, y el chaval tiene que acceder a la red a través del teléfono de su madre o su padre, dejando un rastro de contraseña, que permite al adulto (si así lo quiere) entrar al perfil sin mucha dificultad cada vez que quiera. ¿Falta de respeto a la privacidad? Puede ser pero nadie tiene la última palabra en esta guerra y cualquier estrategia parece válida.