Cuando comienza la época de estudios llegan los quebraderos de cabeza. Optimizar el tiempo de estudio es básico para obtener buenos resultados ya que pasar toda la tarde frente a los libros no es garantía de éxito. Por eso, saber estudiar es la clave y hay que aprender paso a paso. Las claves nos las da Mireille Fronty, en su libro ‘Cómo enseñar a sus hijos a estudiar bien’, donde hay actividades y juegos para conseguirlo.
Te damos seis pasos para aprender a estudiar:
1.- Concentrarse: La falta de concentración disminuye la calidad del aprendizaje, por lo que es la primera cualidad necesaria para poder estudiar. Para conseguir la concentración primero hay que comprender. Es mucho más sencillo distraerse si no entendemos lo que tenemos que estudiar. Además, es necesario limitar el tiempo ya que la concentración no se puede mantener infinitamente. Así podemos empezar poniendo unos minutos de estudio seguidos de descanso para que los niños se habitúen.
2.- Memorizar: Como si de un músculo más se tratara, la memoria hay que entrenarla para conseguir desarrollar todo su potencial. Todos tenemos memoria y está íntimamente ligada al interés. Además, tenemos diferentes modos de memorizar: visualmente, auditivamente o cinestésicamente. Encontrar cuál es la de nuestro hijo les ayudará a mejorar el aprendizaje. La nemotécnica es también muy buena para memorizar cuestiones concretas, creando un ancla que nos ayude a traer a la memoria consciente lo que estamos estudiando. Además, es recomendable seguir los pasos de la memorización esquematizando la materia, estudiándola, repasándola y recordándola. El repaso será posteriormente el recurso para mantener fresco lo ya adquirido.
3.- Administrar el tiempo: Tan importante como el tiempo de estudio es el tiempo de descanso, así que hay que conseguir hacer los deberes, estudiar y jugar. Para eso nada mejor que la máxima ‘no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy’. Organizarse y mantener un entorno ordenado ayuda también a una mayor eficacia. Los niños pueden ayudarnos a hacer la lista de la compra y así extrapolar ese hábito porque ellos pueden apuntar en su agenda las tareas y los temas a estudiar y luego hacer una lista del orden en que lo van a hacer.
4.- Leer y expresarse correctamente: Las palabras son la clave para entender, aprender y luego explicar lo que sabemos. De ahí la relevancia de la comprensión lectora y la expresión oral y escrita. Conseguir manejar un amplio vocabulario dará a los niños la precisión que requiere a la hora de expresarse y para eso el diccionario es una aliado infalible y la lectura un hábito imprescindible. Además, la expresión oral también sirve para compartir las emociones y así los niños podrán explicar lo que sienten cuando se enfrentan a los exámenes y será más sencillo reconocer si tienen algún problema.
5.- Marcarse objetivos: La consecución de objetivos traza el camino a seguir. Cuando cuentan sus sueños y deseos tenemos que prestar atención porque ahí se esconden su motivación más profunda. Los objetivos pueden establecerse a corto, medio o largo plazo. Un objetivo diario puede ser prestar atención y uno a medio plazo mejorar en alguna asignatura, poco a poco escribimos los objetivos hasta llegar al de largo plazo con ese sueño que tanto desea y que debemos respetar.
6.- Tener confianza: La confianza en uno mismo da certeza de éxito a pesar de los fracasos. De éstos últimos se extrae siempre un aprendizaje por lo que hay que analizarlos para comprobar su causa. Si no obtiene buenos resultados en matemáticas o en lengua a pesar de su práctica diaria quizás sea porque no se concentra en el examen o porque finalmente no ha comprendido lo estudiado. Así, hay que reforzar los aspectos positivos de nuestros hijos, reconocer sus éxitos y mostrar interés por sus actividades.