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Canguro o guardería, ¿qué es mejor para tu hij@?

  • Cada vez resulta más complicado para las familias poder dedicarse a sus hijos. Muchas madres deciden dejar de trabajar durante un tiempo para dedicarse exclusivamente al cuidado de su bebé. Pero la vuelta al trabajo puede suponer un auténtico mal trago, por lo que dejar al pequeño en manos de otra persona será una preocupación que acompañará a los padres durante muchos años

Escoger la mejor opción
 
A muchos padres les invade la sensación de culpabilidad pensando sobre si habrán hecho bien dejando a sus hijos en una guardería o estarán mejor al cuidado de una canguro. En España, un porcentaje muy alto de niños se quedan al cargo de sus abuelos y, de hecho, esta es la razón por la que el absentismo laboral de las madres es más bajo que en el resto de países europeos.

Pero tarde o temprano los padres necesitarán encontrar a alguien que se ocupe del niño. Es obvio que hay que dejar al pequeño con una persona de confianza sin sentirse culpable ni angustiarse inútilmente, y evitando pensar continuamente en lo que le puede suceder. El niño tiene que aprender de forma gradual a estar con otras personas y a estar un tiempo sin sus padres: de otra manera cada vez que se produzca una separación obligatoria podría crearle un trauma que hiciera de él un niño inseguro.

A la hora de elegir el canguro ideal, lo más apropiado sería entrevistar personalmente a todas las candidatas a cuidadoras antes de tomar una decisión. Debe valorar la iniciativa, la paciencia, la responsabilidad, la vocación, la madurez y la actitud cariñosa entre otros aspectos. La seguridad de su hijo es la máxima prioridad, por lo que debe asegurarse de que entiende dónde están los peligros y cómo responderá para prevenirlos.

Una vez elegida la niñera, establezca un período de prueba de entre una semana y un mes, durante este tiempo indíquele las pautas a seguir y ayúdele a realizar el trabajo tal y como le gustaría a usted, además si está usted delante, su hijo se acostumbrará mejor.

Por otro lado, en el caso de querer optar por una guardería, hay que tener en cuenta, entre otros aspectos, la cercanía al domicilio, las instalaciones y, sobre todo, el personal para tomar una decisión acertada. Visite varios centros y tómese su tiempo para valorarlos. Asegúrese de que se cumple la normativa vigente, por lo que los educadores que atiendan a niños de 0-3 años, deben tener, como mínimo, un título de Jardín de Infancia, y los que atiendan a pequeños de 3-6 años, deben ser Maestros de Educación Infantil, además de la cantidad de niños por educador. Elija una buena guardería que no se limite a vigilar a los niños sino que proporcione un ambiente acogedor en el que profesionales formados dispongan de una base adecuada para su desarrollo.

Conclusiones para tener en cuenta
 
Las ventajas de tener un canguro es que el niño está en un ambiente familiar y conocido además de que el trato que recibe es individualizado, lo que facilita que el niño cree un vínculo fuerte y estable que facilitará su desarrollo emocional. La canguro, si sigue las pautas marcadas, asegura que el niño reciba los cuidados establecidos: lo que tiene que comer, horarios, horas de sueño, rutina, etc. Si el niño es pequeño evitará además algunas de las enfermedades que se transmiten en el contacto con otros niños.

Por otro lado, hay que destacar que es difícil encontrar y, sobre todo, conservar una niñera, por lo que cambiar continuamente puede crear inestabilidad en el niño. El coste económico de contratar una niñera es muy alto, de 360 a 900 euros mensuales, dependiendo de la jornada y de si la persona está cualificada. Además, hay que destacar que la socialización con niños de sus edad será escasa, por lo que para evitar esta carencia el niño debería acudir a menudo a un parque infantil.
 
En el caso de la guardería, ofrece más posibilidades para el desarrollo del niño porque cubre todas las necesidades educativas básicas, además de vigilar su salud, tanto mental, como psicológica y física. En la guardería hace amigos y aprende normas sociales, como por ejemplo saber comportarse, compartir los juguetes con los demás, comer de todo, etc. También el niño está más controlado y atendido por profesionales con una formación sólida en educación infantil y/o puericultura. Y aunque pueda contraer más enfermedades, su sistema inmune se fortalece. Otras ventajas es que las guarderías públicas ofrecen instalaciones bien cuidadas y los precios oscilan de 0 a 289 euros, y las privadas de 120 a 479.

La principal desventaja de optar por una guardería es que la lista de espera para los centros públicos es muy larga, y muchos centros privadas tienen su cupo completo durante meses. El problema también reside en los horarios, que no suelen adaptarse a los de algunas profesiones. Y por lo general, ninguna guardería se responsabiliza cuando el niño está enfermo. Si el niño es muy pequeño es posible que se contagie con frecuencia de enfermedades infecciosas y que tenga que pasar largas temporadas en casa.