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Foto: 1. Una ley necesaria. La Ley General Audiovisual, aprobada en mayo, reconoce que la normativa era dispersa, incompleta ...

¿Están protegidos los niños ante la televisión?

  • Los programas para adultos siguen ocupando la franja infantil en casi todas las cadenas de televisión, tres meses después de aprobarse la ley que regula los contenidos audiovisuales. ¿Es suficiente?

1. Una ley necesaria. La Ley General Audiovisual, aprobada en mayo, reconoce que la normativa era dispersa, incompleta y obsoleta. Además, era necesario aplicar la directiva europea de 2007 sobre comunicación audiovisual y las televisiones incumplían el Código de Autorregulación. Con la ley, se ha creado el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales (CEMA) para vigilar su cumplimiento.

2. Protección al menor. Según la nueva norma, los contenidos que puedan perjudicar el desarrollo físico, mental o moral de los menores (por su violencia y temática) sólo pueden emitirse de las 22.00 a las 6.00 horas. Para algunas asociaciones, estas medidas son insuficientes porque, por ejemplo, no regulan los mensajes dominantes en las series y programas que atraen a los jóvenes.

3. TV pública sin publicidad. La Ley es para todas las televisiones nacionales, pero las públicas tienen una restricción más: no pueden emitir publicidad. El público ha respondido convirtiendo a RTVE en la cadena más vista desde que no emite anuncios. IC Media (Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de los Medios) apunta que hay que ver cómo evoluciona la cadena ya que si no hay calidad, da igual que haya o o no anuncios. Hacer contenidos de calidad con menos recursos es un reto.

4. Restricciones publicitarias. Las televisiones pueden emitir como máximo 12 minutos de publicidad cada hora. Quedan excluidos de esta limitación el patrocinio, el emplazamiento de productos y la telepromoción. Además, se prohiben los anuncios de tabaco y los de comportamientos nocivos para las personas y el medio ambiente, y muy limitados los de bebidas alcohólicas.

5. Multas más altas. Antes de la nueva ley, las sanciones podían ser hasta de 300.000 €, cantidad que ahora ha subido hasta el millón de euros, y pueden llegar hasta a la revocación de la licencia de emisión. Con el CEMA, que es quien tiene potestad para sancionar, se espera que las cadenas que solían cometer faltas importantes se lo piensen mucho antes de volverlo a hacer.

6. El reto de mejorar la calidad. Las normas no pueden establecer unos estándares de calidad, y lo cierto es que las cadenas privadas son un negocio que depende de las audiencias de sus programas. La falta de público condena a un programa a su desaparición, pero no es el único criterio de bondad -explica Ana Muñoz, responsable de comunicación de IC Media-. El gusto se educa y algunos productos televisivos no sólo han renunciado a suscitar inquietudes intelectuales y gusto por el entretenimiento, sino que fomentan lo menos encantador de las personas.