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Foto: La obras Tres, que recorrerá España hasta mayo de 2010, cuenta la historia de Rocío, Ángela y Carlota, tres ...

Madre a los 50, ¿demasiado tarde?

  • Ser madre a los cincuenta años, tal y como ocurre en la obra Tres, tiene tantas ventajas como inconvenientes. Más allá de las recomendaciones desde el punto de vista de la medicina, las madres cincuentonas se encuentran atrapadas en lo que los sociólogos han denominado la “generación sandwich”, en el que las nuevas madres se enfrentan en un doble cuidado: el de sus hijos y el de sus mayores.

La obras Tres, que recorrerá España hasta mayo de 2010, cuenta la historia de Rocío, Ángela y Carlota, tres amigas que no se han visto en las últimas tres décadas, exactamente desde que terminaron sus estudios.

En el escenario Kiti Manver, Nuria González y Aurora Sánchez, amigas inseparables con vidas muy diferentes, pero todas comaprten un sentimiento en común: se encuentran muy solas. Para remediarlo, durante una larga noche intentarán encontrar solución a esa soledad y frustración latente. Y es que ninguna de ellas vio cumplido su sueño de ser madre. Demasiado tarde ya... ¿O quizá no? ¿Y si encuentran al hombre ideal? ¿Y si ese hombre las embaraza a las tres? ¿Y si forman una auténtica familia? Localizado el hombre soñado, sólo les resta plantearle la gran pregunta: “¿Te importaría prestarnos tres espermatozoides..?”.

De la ficción a la realidad
Las cuestiones que plantea esta divertida obra no se quedan en el ámbito de la ficción. La actriz Ángela Molina, quien tuvo su quinta hija a los 47 años de edad, es un ejemplo de ellos y rescata la idea de que la maternidad tardía también tiene ventajas.

Aunque son muchos los estudios que desaconsejan plantearse la maternidad en una edad avanzada, cada vez son más investigaciones que señalan los posibles beneficios de ser madre a cierta edad. Uno de los más destacados es que en una mujer madura no se aprecia la sensación de que la maternidad le ha impedido desarrollar otras facetas de su vida como la profesional.

Pero, entre los inconvenientes, aparece la prisa pr aprovechar los años fertilidad. Si el primer hijo se tiene tarde, y se quieren más niños, lo habitual es tener dos embarazos seguidos, con el consecuente cansancio físico por parte de los padres. Sin abuelos, la maternidad tardía supone para los nuevos padres un doble cuidado: el de sus hijos pequeño y el de sus mayores. Los sociólogos llaman a este grupo la "generación sandwich" y consideran que esta situación es una de las principales causas de estrés en la mujer.