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Foto: "Mi ex marido y yo llegamos a un acuerdo para compartir el tiempo que pasábamos con las niñas y las decisiones que les ...

María Sanahuja, juez: “Mis hijas nos necesitan a los dos”

  • Ella y su ex compartieron la custodia de sus dos hijas cuatro años. Él se mudó a Madrid y ella se quedó con las niñas.

"Mi ex marido y yo llegamos a un acuerdo para compartir el tiempo que pasábamos con las niñas y las decisiones que les afectaban. Yo busqué una casa muy cerca del que había sido el domicilio familiar. El colegio de las niñas, que tenían cinco y siete años cuando nos separamos, estaba a medio camino de los dos y eso lo facilitaba todo. Al empezar el curso, ellas llevaban sus cosas a una casa. Pasaban con el otro progenitor una noche entre semana, fines de semanas alternos y la mitad de las vacaciones. El verano rompía el ciclo y empezaban el siguiente curso escolar en la otra casa. Es un error pensar que la custodia compartida consiste en no tener que pagar pensión de alimentos. Los hijos tienen derecho a disfrutar de su padre y de su madre, y a vivir según los ingresos de ambos. Cada uno debe pagar en proporción a lo que gana. Teníamos una cuenta conjunta donde el que no convivía con las niñas ingresaba dinero para gastos escolares, extraescolares, ropa... Mis hijas estaban encantadas y nos contaban historias de amiguitos suyos que lo pasaban muy mal porque sus padres separados no se llevaban nada bien. Nuestra relación, en cambio, era cordial. Si fuera buena no nos habríamos divorciado, claro. Pero si quieres a tus hijos no puedes trasladarles tu problema de pareja, perciben la tensión y acaban siendo conflictivos e infelices. Las niñas estaban contentas con el divorcio: todos estábamos mejor. Hace dos años mi ex se mudó a Madrid. Según el convenio, si uno de los dos dejaba la ciudad, las niñas se quedarían con el que permanecía en ella. Si regresa, volveremos al sistema compartido".