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Foto: Los amigos son parte importante de la vida de nuestros hijos. Los traen a casa para hacernos partícipes de lo que ...

Pequeños invitados

  • Hay amigos de nuestros hijos que se pasan la vida en nuestra casa, son como parte de la familia. ¿Conviene limitar esta tendencia?

Los amigos son parte importante de la vida de nuestros hijos. Los traen a casa para hacernos partícipes de lo que tienen y de cómo viven. Pero es también un modo de buscar que los aceptemos. Cuando esto no ocurre, evitan traerlos, pero no dejan de verlos. En cualquier caso, siempre es conveniente conocerlos. En la pubertad y la adolescencia, necesitan amigos y se identifican con ellos para hacer ensayos de cómo manejarse en el mundo. Cuando los llevan a casa, nos enseñan sus elecciones y éstas se deben respetar. Sentirían que no somos justos si no lo hacemos.

Carola acababa de colgar el teléfono y a los cinco minutos sonó el timbre de la puerta. Era su amiga Estefanía. Ambas tienen 12 años y son inseparables. Ayer viernes estuvieron juntas y hoy sábado Carola piensa invitar a dos amigos a casa. Según le ha dicho a su madre, van a estudiar juntos. Los padres de Carola a veces se preguntan si es exagerada la unión de su hija con su amiga, pues van juntas a todos lados. Ahora, el círculo se ha ampliado con una pandilla que pasa mucho tiempo en casa de Carola. Ella es muy sociable y están contentos de que tenga tantos amigos, pero también les preocupa que tenga tiempo para estudiar, porque nunca está sola. El último recurso para que sus padres no le digan nada es estudiar con ellos.

Carola es la menor de tres hermanas, se lleva 10 años con la anterior y siempre ha sido, según las otras, la niña mimada. Ella echó de menos tener iguales en casa, pero pronto apareció su amiga Estefanía y, a continuación, la pandilla. Lo que ha formado Carola dentro de su propia casa es otra familia en la que sus amigos son como hermanos. Así se identifica con sus hermanas mayores y tiene, como ellas, iguales con los que convive.

Las relaciones de camaradería son un signo de sociabilidad y de integración satisfactoria en el grupo. El amigo íntimo sirve para conocerse mejor, apreciarse y hasta para aprender a enfrentarse a dificultades y luchar por resolverlas. Ser sociable implica poseer recursos psicológicos para encontrarse bien con los demás. Estos niños son leales con los demás y respetan las reglas del juego, por eso tienen amigos. Por lo general, son curiosos y tienen muchas ganas de vivir.

Evitar la soledad

Algunos niños tienen una necesidad extrema de estar siempre con los amigos. En tales casos, habría que preguntarse si esos compañeros están tratando de llenar alguna carencia. ¿A qué niños les puede suceder? Algunos hijos únicos, cuyos padres tienen poco tiempo para estar con ellos, se adhieren a un amigo del que no se pueden separar porque tienen cierta incapacidad para quedarse solos consigo mismos. Para ellos, los amigos no sólo les acompañan, sino que llenan todo su tiempo para no sentirse indefensos. Esta situación denota un sufrimiento frente a la soledad y el sentimiento de abandono. En el caso opuesto, tendríamos a los niños demasiado protegidos por sus padres. Entonces pueden introducir a un amigo en el espacio familiar para protegerse del acoso. Los más pequeños de la casa, pueden sentirse aislados en relación a los hermanos mayores, y buscar en el exterior la complicidad que necesitan. Sus padres no pueden más que aprobarlo.

Evitar errores
 
Si el niño cambia muy a menudo de amigo no hay que reprocharle su inconstancia, sino alabar la capacidad de crear nuevos vínculos. Con el tiempo, sus amistades serán más duraderas.

• No se debe hacer responsable al niño de lo que hacen sus amigos o criticarlos cuando se han ido. Los adolescentes son muy sensibles hacia lo que se dice de sus amigos. Conviene evitar hacerles reproches.