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Foto: Hace unas semanas se supo que esa tendencia había llegado a su fin: el Instituto Nacional de Estadística anunciaba que ...

¿Qué podemos hacer para aumentar la natalidad?

  • La cigüeña no sobrevuela mucho España. Y no viene desde hace décadas, cuando se dio por zanjado el baby boom que llenó los hogares españoles de niños en los años 60 y 70. A partir de entonces empezamos a descender puestos en el ranking europeo de nacimientos por número de habitantes, pero aún así en los últimos 10 años la natalidad se había mantenido más o menos estable, con un leve pero continuado ascenso que nos dejaba alrededor de medio millón de nacimientos al año.

Hace unas semanas se supo que esa tendencia había llegado a su fin: el Instituto Nacional de Estadística anunciaba que los nacimientos se habían reducido un 5% durante 2009, la primera caída en una década.

Y se abrió el debate en torno a las causas: ¿se debe a la crisis? ¿A un mercado de trabajo precario? ¿A las dificultades para conciliar? ¿A la escasez de ayudas? ¿O es que el instinto maternal está de capa de caída?

Los expertos se posicionan en una o varias de estas alternativas, excepto la última, que han negado los datos: la última Encuesta de Fecundidad del INE concluyó que a la mayoría de las mujeres les hubiera gustado tener más hijos.

También las inmigrantes
Deseos aparte, el Instituto Nacional de Estadística explica esta caída por una combinación de dos factores: que en estos momentos hay menos mujeres en edad fértil en España y que las que hay tienen menos hijos. Una realidad que empieza a darse también entre las extranjeras residentes en nuestro país, cuya tasa de fecundidad cayó igualmente en este último año, pasando de 1,81 a 1,69 hijos por mujer (la de las españolas lo ha hecho de 1,38 a 1,33).

Todo un símbolo de integración, dicen los especialistas, que demuestra que quienes vienen a España para quedarse van asimilando nuestras costumbres. Sin embargo, el nuestro no es el único país que cuenta con paritorios despejados.

Aunque nuestra tasa de fecundidad, situada en 1,4 hijos por mujer, no llega a la media europea de alumbramientos, en Italia, Portugal o Hungría la cifra es menor: en esos países, el número medio de hijos por mujer está en torno a 1,3. Todos ellos, y también España, empiezan a fijarse en los que más gastan en tarjetas de felicitación por la llegada de los recién nacidos.

Entre ellos figuran Francia, Islandia y los países nórdicos, que rondan los dos hijos de media por mujer. Y allí, respiran tranquilos. Sobre todo porque no tienen que preocuparse por el nivel de reemplazo de la sociedad, que según la mayoría de los analistas se fijaría precisamente en torno a dos hijos por mujer.

Así se aseguraría el sostenimiento de un estado del bienestar con pensiones y educación y sanidad gratuitas. Aunque también hay quienes opinan que la baja natalidad no tiene por qué ser una mala noticia y que el problema de cómo sostener ese sistema se solucionaría con mayor productividad laboral y una edad de jubilación más tardía. Pero incluso ese sector reconoce que algo está cambiando en España, donde el número de matrimonios cayó un 10% en 2009. Analistas políticos, económicos y sociales han analizado para nosotros las causas y nos han propuesto su fórmula mágica. Ésa con la que se ajustaría la ecuación de la cigüeña.