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Foto: El vértigo consiste en una ilusión de movimiento o de giro del entorno o de uno mismo, siendo la sensación de ...

¿Es vértigo o quiere llamar la atención?

  • Hasta un 5% de los pacientes con vértigo son niños. La buena noticia es que el vértigo más frecuente se da entre los 5 y los 10 años, y va desapareciendo progresivamente. El desconocimiento de esta patología hace que algunos padres acuden a la consulta del otorrino sin saber si se trata de un caso de vértigo real o si el niño solo trata de llamar la atención.

El vértigo consiste en una ilusión de movimiento o de giro del entorno o de uno mismo, siendo la sensación de precipitación en el vacío lo más común. Se acompaña normalmente de náuseas, pérdida del equilibrio y mareo. El vértigo se relaciona casi siempre con una alteración del sistema vestibular, que se halla dentro del oído interno y coordina el mantenimiento del equilibrio así como de la postura, y puede ser momentáneo o durar horas o incluso días. Este trastorno puede afectar a cualquier persona, aunque en niños se presenta en forma de crisis espontáneas y pasajeras y en ancianos puede evolucionar hacia una inestabilidad crónica.  

En el caso de los niños, “el vértigo no es un síntoma raro, aunque todavía no disponemos de datos de incidencia en España, calculamos que entre un 2 y un 5% del total de pacientes con vértigo en nuestro país son menores de 16 años”, ha explicado el Dr. Nicolás Pérez Fernández, Profesor titular de ORL en la Universidad de Navarra y director del departamento de ORL de la Clínica Universitaria de Navarra.  

El diagnóstico en niños
Según el Dr. Pérez Fernández, “la historia clínica o las explicaciones que te da un paciente adulto no tienen nada que ver con las de un niño. Un niño cuenta a veces cosas muy sorprendentes, puede no haber sufrido nunca un trastorno del equilibrio y no decir que lo padece o no percibirlo como tal. En los casos de vértigo infantil nos tenemos que fiar de las cosas que cuenta el niño y combinarlas con lo que cuentan los padres y lo que vemos por su comportamiento”.

En definitiva, se trata de una historia clínica diferente que exige al otorrino interpretar hechos y contextualizarlos en torno a los mecanismos de la patología vestibular. Esto habitualmente puede suponer más trabajo, pero por otro lado los antecedentes e historia clínica de un niño son muy moderados, lo que hace más fácil centrar el diagnóstico.

En el diagnóstico del vértigo hay que tener en cuenta tanto historia clínica, como la exploración clínica que se hace en la consulta (oído, función auditiva y función del equilibrio). Así mismo, a través de los reflejos del movimiento ocular (nistagmo) exploramos la capacidad de equilibrio del niño, su estabilidad y su capacidad para mantener una postura adecuada. En lo que coinciden todos los especialistas es en que ante los casos de vértigo infantil es fundamental el trabajo conjunto de pediatras, neuropediatras y otorrinolaringólogos, el diagnóstico no puede recaer sólo en uno de ellos.  

¿Tiene vértigo de verdad o quiere llamar la atención?
Según el Dr. Pérez Fernández, “a veces nos encontramos con padres que acuden a la consulta temiendo que el diagnóstico del niño sea peor del que finalmente es”. Algunos asocian los síntomas del niño con problemas psicosomáticos, manifestaciones psicológicas especiales en el niño y también hay quienes consideran que el niño puede tener un problema tumoral. “Los padres vienen en un alto índice con una sensación de preocupación, pero creo que no suelen ponerse siempre en la peor de las circunstancias. De hecho, algunos creen que es una manera de llamar la atención, ya que los niños son termómetros de lo que pasa en casa y puede que por algún motivo el pequeño haya decidido usar el síntoma de vértigo o mareo para llamar la atención”. Ahí es donde el otorrinolaringólogo juega un papel fundamental: analizando la congruencia de los síntomas y la lógica del proceso averiguan ante qué caso se encuentran.  

En el 99% de los casos de vértigo infantil el pronóstico es bueno. “Que el otorrino ofrezca a los padres un diagnóstico por el síntoma del vértigo ayuda mucho al entendimiento, sobre todo porque el médico puede ofrecerles un pronóstico y tratamiento. Además, el vértigo más frecuente es el paroxístico benigno de la infancia, se trata de manifestaciones de vértigo que aparecen súbitamente mientras el niño está jugando tranquilamente o está sentado, entonces tiene una sensación terrible de vértigo, se palidece, pero se pasa. Esto suele ocurrir en un contexto familiar y personal de migraña, son episodios que se repiten entre los 5 y los 10 años y van desapareciendo. “Si esto se lo explicas a los padres así en un 80% de los casos los padres se quedan tranquilos”, apunta el Dr. Pérez Fernández.  

Tratamiento del vértigo
El tratamiento del vértigo depende de cual sea el diagnóstico. En el tratamiento del vértigo paroxístico benigno de la infancia a veces se utiliza medicación antimigrañosa, porque tiene un cierta similitud; en el vértigo posicional paroxístico, que se da cuando el niño se acuesta, se levanta o se gira, se trata con unas maniobras de reposicionamiento de unas estructuras del oído (las otoconias) mediante tratamiento fisioterápico; en los casos de neuritis, un cuadro infrecuente pero que es el tercero en niños con vértigo, el tratamiento se lleva a cabo con antiinflamatorios y corticoides.

El resto de vértigos, relacionados con cualquier variedad de otitis (media, aguda o crónica) va a tener un tratamiento específico. El tratamiento quirúrgico es extraño en los casos de vértigo. Aunque puede ocurrir que si el vértigo está relacionado con una otitis media haya que tratarla con una cirugía del oído medio  

Trastornos del equilibrio en personas mayores
La importancia de los trastornos del equilibrio en personas mayores es clave porque hablamos de morbilidad asociada. “El vértigo en estas personas es un problema pero la morbilidad que produce es muy importante: desorientación, caídas al suelo, pérdida de movilidad, etc. La repercusión en la salud es tan grande en estos casos que es necesario un tratamiento específico”, ha señalado el Dr. Pérez Fernández. Los trastornos del equilibrio en los adultos son complicados pues es muy difícil establecer una sola causa de este trastorno: “Tienes tanta historia clínica precedente que tienes que ir buceando en los antecedentes personales del pacientes y, a veces, te encuentras sorpresas, como una medicación que puede tener como efectos secundarios trastornos del equilibrio”.