La preeclampsia es una forma de tensión alta que se produce durante el embarazo y el puerperio sumado a la aparición de proteína en la orina. Su consecuencia directa es la contracción de los vasos sanguíneos, lo que provoca que la cantidad de oxígeno y de nutrientes que recibe el bebé se vea reducida.
Si bien no se conoce el modo de prevenirla, y una vez que aparece es irreversible, sí se puede controlar y los profesionales del ramo cuentan con protocolos establecidos para este tipo de embarazos.
El Hospital Universitario de La Paz en Madrid cuenta con una consulta multidisciplinar específica para estos casos, que suponen entre el 3 y el 5 por ciento de las embarazadas que dan a luz en este establecimiento hospitalario.
El mes pasado La Paz realizó un curso sobre Actuación y manejo de la preeclampsia en el que participaron 270 profesionales sanitarios. El diagnóstico precoz de esta patología es clave para su control y seguimiento. Este hospital atiende unos 6.000 partos anuales, de los cuales cerca de 60 son de embarazadas con preeclampsia severa.
Cuando se detecta, los especialistas estabilizan la tensión arterial y normalmente tienden a finalizar la gestación una vez sobrepasada la semana 25. En estos casos se ingresa a la gestante para poder tener un control exhaustivo tanto de la madre como del feto, con seguimiento en la Unidad de Cuidados Intensivos. Son muchos los casos en los que el parto termina con cesárea una vez alcanzada la madurez pulmonar del feto.
El hecho de tener la tensión arterial alta antes del embarazo no significa que se tenga preclampsia, sin embargo sí supone un factor de riesgo que hay que controlar.
Del mismo modo, padecer esta patología durante la gestación no quiere decir que tras el parto sigamos teniendo la tensión alta. Aún así, si en el primer embarazo se ha sufrido, hay que tenerlo en cuenta, pues las probabilidades de que vuelva a aparecer en el siguiente embarazo oscilan entre el 25 y el 50 por ciento. De hecho, en estos casos los médicos administran ácido acetilsalicílico y controlan el estado vascular materno de las arterias uterinas mediante Doppler y marcadores bioquímicos para un diagnóstico precoz.
Los síntomas de la preeclampsia leve son la presión arterial alta, la presencia de proteína en la orina y la inflamación de la cara y de las manos. En los casos más graves, se añade, además, dolor de cabeza, visión borrosa, hiperreflexia (reflejos rápidos), sensibilidad a la luz, náuseas, inflamación severa o subida repentina de peso de más de un kilo al día. Sólo en casos muy extremos o sin seguimiento, en los que no se controla esta enfermedad puede derivar en eclampsia, con convulsiones o pérdida de conocimiento.