El spoting o sangrado de implantación puede resultar alarmante. Sin embargo, se trata de un síntoma más del embarazo sin consecuencias negativas. Cuando el óvulo fertilizado se implanta en la cavidad endometrial, es decir en el interior de útero, se puede producir un sangrado.
Alrededor de un tercio de las mujeres embarazadas presentan un leve sangrado durante la implantación. En algunas mujeres les sucede en todos sus embarazos, pero no siempre es así, por lo que no hay que alarmarse si se produce un manchado al inicio del segundo embarazo.
La implantación se lleva a cabo entre el noveno y el décimo día después de la ovulación y la fertilización. Así, este sangrado puede producirse entre el sexto y el duodécimo día tras la ovulación.
¿Por qué se produce?
Al implantarse el óvulo fertilizado (denominado entonces blastocito) en el útero, éste produce unas enzimas que le ayudarán a digerir el recubrimiento del útero y lo que hará que pueda anidar ahí, adhiriéndose al endometrio donde se nutrirá de la sangre materna y debido a su naturaleza rica en sangre, puede producirse el pequeño sangrado conocido como spoting o sangrado por implantación.
Tras ese momento, cuando el blastocito anida y queda firmemente implantado pasa a considerarse embrión.
¿Cómo diferenciarlo del período?
1. Ocurre unos días antes de la fecha prevista para la siguiente regla. En este sentido, es más fácil confundirla con la menstruación si no tenemos una regla regular.
2. El sangrado es más ligero y de tono más rosado o marrón que el periodo o regla. Generalmente no hay coágulos.
3. En general la regla empieza con un sangrado ligero que posteriormente se vuelve más abundante, retornando a ser más ligero al final del periodo. Así, el sangrado de implantación no sigue este patrón y aunque, en ocasiones, presenta un color rojo intenso, suele ser ligero y escaso.
4. Su duración es de entre uno y tres días, si bien puede llegar incluso a los cínco.
Aún así, si sabemos que estamos embarazadas y presentamos manchado, siempre hay que informar a nuestro médico, porque será quien determine su tipo y el que mejor pueda establecer la semana de embarazo en que nos encontramos y si puede corresponder o no a la implantación.