Embarazo

Foto: Desde que la británica Louise Brown se convirtió en la primera niña probeta el 25 de julio de 1978 hasta ahora, se ...

Un donante, ¿infinitos hijos?

  • En España resulta casi imposible saber cuántos hijos puede tener un mismo donante de semen o de óvulos. En teoría, nunca más de seis, pero hasta ahora no se ha desarrollado ninguna herramienta para controlar que así sea.

Desde que la británica Louise Brown se convirtió en la primera niña probeta el 25 de julio de 1978 hasta ahora, se estima que más de tres millones y medio de niños han venido al mundo gracias a las técnicas de reproducción asistida. Sólo en nuestro país se realizan 50.000 fecundaciones in vitro al año, lo que nos sitúa como el tercer país europeo con más tratamientos de fertilidad. A pesar de ello, todavía no existe un Registro Nacional de Donantes de gametos (semen y óvulos) y preembriones que controle y haga transparente ese proceso. Problema al que, según ha anunciado Augusto Silva, director general de Terapias Avanzadas y Trasplantes del Ministerio de Sanidad, se pondrá fin a comienzos de este año.

Con control
El objetivo del nuevo registro es evitar los problemas de consanguinidad y el posible negocio. Ahora no hay forma de saber cuántos hijos puede tener un mismo donante. En teoría, según la ley sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida de 1988, el límite se sitúa en seis bebés nacidos por donante (tanto de espermatozoides como de ovocitos). Pero, ¿quién controla que esa teoría se cumpla? Lo más parecido a una base de datos son los archivos de los centros de reproducción asistida donde guardan la información de sus donantes. De esta forma saben cuándo uno de ellos ha concebido a seis hijos y pueden prescindir de sus muestras. Pero nada impide a esas personas acudir a cualquiera de los más de cien centros de infertilidad que hay repartidos por toda España y seguir teniendo descendencia.

Hoy por hoy, no se cruzan esos datos entre los diferentes centros hospitalarios. Para evitar ese descontrol, el Registro de Donantes que prepara Sanidad debe recoger el nombre y apellidos del donante, el número de muestras que se almacenan y su descendencia, además de características genéticas o clínicas. Sin embargo, el elemento clave para que este registro sea operativo es la creación de una plataforma informática que permita compartir toda esta información en tiempo real entre las clínicas. Los centros de reproducción comunicarán los datos a las comunidades autónomas y éstas al Ministerio de Sanidad.

¿Nuestro país es un coladero?

Según los datos publicados por la Sociedad Española de Fertilidad, España lidera en Europa la donación y fecundación con óvulos de donante. Por altruismo o animados por una compensación económica que alcanza los 900 euros en el caso de mujeres y los 60 en el de los hombres, aquí tiene lugar una de cada tres de las donaciones que se realizan en el viejo continente. De esas donaciones se benefician parejas españolas y también de Italia, Francia o Alemania, países donde la donación de óvulos está muy restringida. Todo es legal, pero ante la falta de un registro nacional parece lógico que otros profesionales europeos estén recelosos. No hay nada que ocultar, pero este registro dará transparencia al proceso. Sabremos quién dona y cuántas veces lo hace y evitaremos donantes profesionales en busca de dinero.

Sin embargo, la puesta en marcha de este registro no pondrá en peligro el anonimato de los donantes. Los hijos nacidos por técnicas de reproducción asistida siguen sin poder conocer la identidad de sus padres biológicos. A diferencia de lo que sucede en países como Gran Bretaña, donde la ley les permite acceder a esa información. Esta medida, aprobada en el año 2005, sólo tendrá consecuencias prácticas en 2023, cuando la primera generación concebida de acuerdo con la nueva ley cumpla 18 años. Entonces, si el adolescente lo desea, tendrá derecho a averiguar si la pareja con la que pretenda casarse es familiar biológico y esa información irá acompañada de un “retrato escrito” sobre su progenitor.

Esta decisión de permitir a los hijos conocer quién fue su padre biológico les pone en pie de igualdad con los adoptados, que ya tienen esa posibilidad en el Reino Unido. Por supuesto, tal y como sucede con las adopciones, los padres biológicos no tienen ninguna responsabilidad legal o financiera sobre el niño ni serán forzados a encontrarse con él si no lo desean. No obstante, hay numerosos especialistas que consideran que la pérdida de anonimato puede desanimar a potenciales donantes. Si el hijo fruto de la donación conociese la identidad de su progenitor podría ir en su busca, lo que daría lugar a una intromisión en su vida personal y familiar.

¿Cómo son los donantes?

Suelen ser solteros, con un alto nivel cultural y comprometidos con los problemas sociales. En muchos casos amigos de otros donantes para los que el proceso ha sido una buena experiencia.

• Requisitos. Deben tener entre 18 y 35 años y disfrutar de un perfecto estado de salud físico y psicológico. En ambos casos se realiza una analítica completa y se estudian los antecedentes familiares para descartar enfermedades hereditarias. Las mujeres se someten además a revisiones ginecológicas, mientras que los bancos de semen analizan previamente la calidad de las muestras mediante un control de la concentración de espermatozoides por metro cúbico o de su movilidad y morfología.

Máximo de embarazos. Cada donante masculino sólo puede fecundar a un máximo de seis mujeres. Y en el caso de la mujer, se requiere no haber dado a luz a más de seis hijos, pero es positivo haber sido madre. Con el nuevo Registro se podrá obligar a los bancos de semen y de óvulos a eliminar las muestras de los donantes que alcance el máximo de embarazos permitido.

Anonimato. En la primera cita, el donante recibe un código para que sus datos no figuren en ningún impreso. Junto a su número se registra su historial clínico y sus características fenotípicas: raza, color de piel, de pelo y de ojos, o estatura, para que sean similares a los de la receptora. Aunque ella no podrá elegir al donante; es el equipo médico el que se encarga de la selección.

Óvulos. Antes de la donación de ovocitos, las mujeres deben someterse a un tratamiento hormonal para la hiperestimulación ovárica. “El objetivo es conseguir más de un óvulo, para que la eficacia de la donación sea mayor”, afirma la ginecóloga Irene Matarranz, coordinadora del programa de donación de óvulos en la clínica madrileña Belén. Durante ese periodo, el ginecólogo examina su situación diariamente y cuando alcance los niveles necesarios se procede a su extracción. La donante se someterá a una intervención quirúrgica transvaginal, de unos 15 minutos, con anestesia local o general –que podrá repetir en el plazo de tres a seis meses– y recibirá el alta el mismo día.

Semen. El proceso es mucho más sencillo en el caso de los hombres. La única exigencia que debe cumplir el donante es la abstinencia sexual los tres días previos a la donación, para garantizar un esperma de calidad.

Más altruistas

En los últimos meses se ha producido un notable incremento del número de donantes de semen y de óvulos. ¿A qué se debe esta fiebre altruista? Una posible explicación es la crisis que vivimos. “Cada vez hay más gente que llama interesándose por el proceso y pregunta expresamente por el dinero que damos a cambio”, afirma la directora de la Unidad de Reproducción Humana de la Maternidad Belén, Paloma Ron. Y aunque la ley sólo permite donar hasta los 35 años, ahora llaman también muchos hombres mayores que se han quedado en el paro.

Sin embargo, muchos no superan los requisitos para ser donantes. El 20% de las mujeres son rechazadas por las clínicas, mientras que sólo el 16% de ellos presenta un semen de calidad aceptable para la donación.