Embarazo

Foto: Desde hace siglos y hasta hace relativamente pocos años, a las mujeres embarazadas se les indicaba mantener reposo ...

Embarazada y deportista, ¡Ponte en forma!

  • Hay veces que, siendo deportistas habituales, dejamos de realizar nuestro entrenamiento porque tenemos miedo a reducir el bienestar de nuestro bebé, a perjudicarle o incluso a tener un aborto.

Desde hace siglos y hasta hace relativamente pocos años, a las mujeres embarazadas se les indicaba mantener reposo durante los nueve meses de gestación por este motivo. Sin embargo, desde que la mujer empezó a involucrarse en el mercado laboral y a participar en competiciones de alto nivel, como los hombres, empezaron a plantearse y a estudiar la siguiente pregunta: ¿de qué manera puede afectar el entrenamiento a una embarazada? Es más, ¿puede aportarle beneficios a su futuro hijo? La respuesta es positiva.

En caso de que la futura mamá lleve un embarazo normal y sin riesgos observados por su ginecólogo, puede involucrarse en un entrenamiento adaptado a cada trimestre de su gestación. Hemos observado casos de mujeres deportistas de alto rendimiento que, sin ellas conocer aun su estado de gestación, han seguido con su entrenamiento habitual, incluso cuando ya lo sabían, no lo han comunicado por no ser eliminadas de la competición para la que se estaba preparando. Este caso si que debería ser modificado en dos puntos:
 
En primer lugar, una mujer gestante deportista no debe someterse a un nivel de entrenamiento que supere ciertos umbrales fisiológicos, como sería, por ejemplo, una competición. En dicha situación nuestro bebé podría recibir menor porcentaje de glucosa y otros aportes esenciales. Es por ello que se las excluye en tipo de situaciones.

Por contra, es imprescindible que siga realizando su entrenamiento de forma constante y dirigido por su entrenador para modificar en algunos aspectos la rutina.

En nuestro caso, dicha embarazada sigue con su entrenamiento, en manos de su fisioterapeuta obstétrico que le diseña un plan personalizado en cada semana del embarazo. Puntos importantes a tener en cuenta:

- En el primer trimestre es cuando se presentan mayor riesgos de aborto. Reducimos al máximo en todo el embarazo las carreras, saltos y ejercicios que incluyan una presión especial en el abdomen como los abdominales clásicos.

- Famoso mito: “tienes la tripa muy baja, seguro que es niño” no es cierto! Que sea más baja o más alta depende principalmente del tono de nuestro músculo transverso del abdomen. En el segundo trimestre el útero crece rápidamente. Debemos dedicarle especial atención al Transverso del abdomen, como su nombre indica tiene forma de faja en la zona inferior al ombligo. El es el que nos sujeta al bebé durante todos los meses de embarazo, el que nos va a permitir realizar unos pujos eficaces en el parto y además poder recuperar nuestra ‘tripa’ en las clases de postparto.

- En el tercer trimestre, a veces sentimos que las manos se duermen, las piernas se hinchan y nos duele la espalda. La mejor solución es prevenir que aparezcan con ejercicios y estiramientos indicados a la gestación. A la vez que nos servirán para conservar la forma cuando tengamos a nuestro bebé, que cogemos, le bañamos y él sigue creciendo junto con nuestros dolores varios que podremos evitar si fortalecemos correctamente nuestro cuerpo.

- Sería positivo incluir en tu entrenamiento sesiones de inmersión en piscina para, aprovechando la flotabilidad, nos ayude a descansar la zona pélvica y lumbar. Realizar sencillos movimientos de piernas y brazos dentro del agua hará que mejore sustancialmente tus molestias.

- Finalmente, aconsejarte que si no eres deportista, ahora no es el momento más oportuno para comenzar con un entrenamiento, pero sí para realizar actividad física constante. Le estarás aportando solo beneficios tanto a tu bebé como a todo tu cuerpo.


*Información elaborada por los especialistas de www.entrenadorespersonales.com