Embarazo

Foto: Las mujeres tenemos el corazón más pequeño, un menor desarrollo de la caja torácica, menor cantidad de sangre, mayor ...

Embarazo y deporte: consejos para estar en forma

  • A pesar de que existen pocos estudios científicos al respecto, según la Fundación Española del Corazón, “es una evidencia que la respuesta al ejercicio físico en la mujer tiene características diferentes respecto al hombre”. La masa muscular, la talla, las diferencias morfológicas, de termorregulación, las cualidades motoras y, sobre todo, las peculiaridades cardiovasculares de ambos sexos son factores biológicos que obligan a hombres y mujeres a realizar ejercicio físico de manera diferente.

Las mujeres tenemos el corazón más pequeño, un menor desarrollo de la caja torácica, menor cantidad de sangre, mayor frecuencia cardiaca y menos capacidad de transporte del oxígeno sanguíneo. Por eso, debemos medir nuestro esfuerzo físico en base a variables diferentes a las de los varones.

Una de las épocas en las que es más recomendable llevar a cabo una buena rutina de ejercicios es durante el embarazo. Sin embargo, según un informe de la FEC y la Sociedad Española de Cardiología, no es recomendable empezar a realizarlo nada más comenzar el periodo de gestación sino un tiempo antes, “para estar completamente capacitada desde el punto de vista físico durante todo el embarazo y el parto y prolongarlo tras el nacimiento del bebé.

Además de tonificar la musculatura abdominal, pelviana y lumbar para evitar las sobrecargas musculares que provoca la presencia del feto en el vientre materno, la práctica deportiva libera tensiones psíquicas, estimula la circulación sanguínea, mejora la capacidad respiratoria, ayuda a corregir la postura y el reparto de peso en el cuerpo y, después del parto, facilita que se recupere la figura y la forma física.

Según los expertos, el tipo de ejercicio ideal para estos momentos de la vida de la mujer es aquél tenga un gran componente aeróbico y permita desarrollar los grandes grupos musculares. Así, andar, nadar, practicar golf, montar en bicicleta de forma suave y por terrenos llanos, la natación y demás movimientos acuáticos leves que permitan armonizar todo el sistema muscular se antojan como muy beneficiosos para la salud, si se practican de manera regular al menos, aseguran, tres veces por semana.

Sin embargo, el hecho de estar en periodo gestacional obliga a tomar una serie de precauciones “extra” para evitar consecuencias indeseables de algo que debe ser positivo. Así, los especialistas en materias cardiovasculares recomiendan realizar un examen médico antes de iniciar cualquier práctica deportiva, con el fin de poder adaptar la intensidad y los ejercicios al estado físico de cada mujer en particular. Además, se debe huir de las actividades prolongadas en días húmedos o muy calurosos, además de evitar los movimientos bruscos que produzcan contragolpes.

Otros consejos a tener en cuenta son: realizar los ejercicios sobre pisos de madera, alfombras o moquetas, para evitar golpes; calentar durante, por lo menos, cinco minutos antes de iniciar cualquier actividad intensa; controlar que la frecuencia cardiaca no supere nunca las 140 pulsaciones por minuto; ingerir bastante líquido como para no correr riesgos de deshidratación; adecuar el ritmo de ejercicios a los hábitos de cada mujer, intensificándolo de manera gradual a medida que se vaya cogiendo mayor forma física; no realizar ejercicios que obliguen posición supina (boca arriba) a partir del cuarto mes de embarazo, ni que hagan necesario contener la respiración (maniobra de Valsalva); tener cuidado con la fatiga, pues los tiempos de recuperación son más largos de lo normal y una excesiva acumulación de ácido láctico puede ser nociva para el niño; y evitar ejercicios como las flexiones o las extensiones musculares intensas, así como deportes que impliquen riesgo o posibilidad de caídas como el esquí alpino, el submarinismo o el alpinismo.

Además, debe interrumpirse la práctica deportiva de manera inmediata si se detecta sangrado vaginal o ruptura de la bolsa de aguas; inflamación e hinchazón brusca en cara, manos o tobillos; cefaleas o mareos; fatiga, palpitaciones o presión en el pecho; más de seis u ocho contracciones por hora (puede ser señar de parto prematuro); dolor abdominal sin causa justificada o un aumento de peso inferior a un kilo al mes a partir del primer trimestre de embarazo.

CONSEJOS FACILITADOS POR LA FUNDACIÓN ESPAÑOLA DEL CORAZÓN Y LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CARDIOLOGÍA