La readaptación a la rutina escolar puede provocar apatía, desánimo, irritabilidad o insomnio. Aunque no es una enfermedad, en casos excepcionales puede alargarse en el tiempo y convertirse en una depresión con síntomas como la ansiedad o los trastornos digestivos.
Para prevenir este tipo de alteraciones podemos ayudar a nuestros hijos con pequeños gestos diarios fundamentales en esta etapa de recuperación de horarios y obligaciones:
1. Volver con tiempo: Llegar el sábado o el domingo del destino de vacaciones y despertarnos el lunes temprano para ir al colegio es un cambio tremendamente brusco. Los niños llevan semanas disfrutando de los padres, de los abuelos, de los amigos del pueblo y de los juegos en la calle por lo que la readaptación puede llevar su tiempo. Por eso es tanto para los mayores como para los niños es bueno volver unos días antes de las vacaciones para prepararlo todo.
2. Adaptar los horarios: Después de las verbenas o ferias en las que los niños se divierten hasta tarde junto a su familia el despertador a las siete o las ocho de la mañana es una sorpresa desagradable. Así los últimos días de vacaciones deben ir acostándose poco a poco más temprano para poder adaptarse al nuevo horario.
3. Preparar el material juntos: Elegir mochila, estuche o ver los libros y ayudar a forrarlos es una buena actividad para que los niños vayan asimilando la idea de que las vacaciones se están terminando y que muy pronto empezará el nuevo curso.
4. Reencuentro con los amigos: Si han pasado las vacaciones fuera y llevan algún tiempo sin ver a sus amigos del colegio las mamás pueden preparar un encuentro para que se vean antes de empezar las clases y se cuenten todas las novedades y las aventuras vividas durante el verano o en casa de los abuelos.
5. Nada de última hora: Es importante prepararlo todo con tiempo para no sufrir el estrés que supone descubrir que el uniforme le queda pequeño el último día o comprobar que la mochila está rota y que hay que comprar urgentemente.
6. El parque sigue abierto: Empiezan las clases pero las tardes aún son largas y la carga de trabajo en el colegio es menor los primeros días así que podemos ir por las tardes al parque o estar un ratito después de hacer las actividades extraescolares. Si viven en zona costera, también pueden darse buen chapuzón por la tarde de hacer los deberes.
7. Fin de semana especial: La familia puede preparar alguna actividad especial el primer fin de semana de las clases para divertirse juntos y así mantener la sensación de bienestar veraniega.
8. Repaso del curso anterior: Para ayudar a adaptarse al colegio podemos repasar con nuestros hijos los temas con los que tuvieron más dificultad el curso anterior o revisar el vocabulario de los idiomas que aprendieron y que ahora se ha escapado al fondo de la memoria por falta de uso.
9. Descanso: Los días más largos y el calor vespertino son aliados de la siesta así que los primeros días pueden seguir haciendo pequeñas siestas y poco a poco ir recuperando sus hábitos de sueño.
10. El ejemplo positivo: Si los padres están estresados y van corriendo de un lugar a otro sin prestar atención a sus hijos después de que los niños llevan días disfrutando de la atención exclusiva de sus padres, los pequeños pueden sentirse desconcertados e inseguros. Hay que planear el regreso al colegio y al trabajo con tiempo y mantener una actitud positiva para volver a casa y a disfrutar de las pequeñas cosas del día a día como ver crecer a nuestros hijos.