Los juegos populares son una opción divertida y muy barata para pasar un buen rato con los niños. Alejados de tecnología o de instrumentos complejos, sin libros de instrucciones. Fruto de la tradición más arraigada, en todos los lugares perduran variables de diferentes juegos que además de distraer son un compendio de ventajas educativas:
- Fomenta las relaciones sociales y la integración en el grupo.
- Mejora la psicomotricidad y el conocimiento del propio cuerpo.
- Ayuda al desarrollo físico y motriz mejorando la resistencia.
- Enriquecen el lenguaje con canciones y tonadillas.
- Incorporan el uso de reglas y normas para poder organizar el juego y la convivencia.
- Propician el conocimiento del espacio propio y externo.
- Fomenta el trabajo en equipo, la colaboración y el control emocional propio.
Sólo hace falta un buen puñado de niños repletos de energía y algún que otro elemento sencillo para organizar una divertida jornada de juegos. Te damos algunas ideas para poner en práctica:
La manzana en el barreño: Se necesita un barreño lleno de agua y varias manzanas flotando. El número de niños que pueden participar a la vez depende del tamaño del barreño. Los niños deben intentar coger una manzana mordiéndola con la boca mientras mantienen las manos a la espalda.
Carrera de sacos: Todos en el punto de salida deben llegar a la meta lo antes posible saltando dentro de sacos o grandes bolsas.
Carreras de carretilla: Se juega por parejas. Uno tiene que correr con las manos mientras su compañero le sujeta los pies. Es mejor hacerlos sobre un suelo mullido como el césped o la arena de la playa para evitar golpes.
El huevo y la cuchara: Hace falta una cuchara sopera y un huevo por cada participante. Es también una carrera en la que los niños sostienen el huevo en la cuchara y la cuchara en la boca. El objetivo no es sólo llegar el primero, sino hacerlo con el huevo intacto y sin usar las manos.
Elástico o goma: Se requiere un elástico de unos ocho metros y hacen falta tres personas, al menos. Dos de los niños sujetan mientras el tercero salta con canciones en sus distintas variedades: recto, cruzada en equis…
‘Alturitas’: Se trata de saltar el elástico cada vez más alto, incluso haciendo el pino cuando ya no se llega saltando.
Comba: También hacen falta tres niños: dos que dan y uno que salta.
El mate: Dos equipos de niños y una pelota son los ingredientes básicos. Un equipo frente al otro tiene que intentar alcanzar a los miembros del equipo contrario con la pelota. El que no puede esquivar el proyectil queda eliminado. El que consigue atrapar la pelota sin que bote puede conseguir una vida extra o salvar a alguno de sus compañeros eliminados.
Pies quietos: Otra modalidad con pelota en la que todos se ponen alrededor del compañero que se la queda. Éste tira la pelota al aire para recogerla de nuevo mientras cuenta ‘una, dos y tres ¡pies quietos! Al grito de ¡pies quietos! todos tienen que parar en el sitio en el que estén. Entonces el que se la queda lanza la pelota para alcanzar a un compañero. Si le da con la pelota se la queda y si no, repite el mismo.
Canicas: Con una tiza se dibuja un círculo de unos 30 centímetros en el suelo. Cada niño pone dos canicas dentro del círculo y se agrupan todas. Entonces, con una tercera canica y desde fuera de la circunferencia, cada niño por turnos golpea el grupo de canicas para intentar sacarlas de la línea trazada. El que consigue sacar alguna se la queda y vuelve a tirar. Si no saca ninguna corre el turno al siguiente.
Chapas: Una tiza y una chapa para cada uno. Se dibuja un circuito complejo con curvas, estrecheces o ensanches, con salida y meta. Cada jugador debe avanzar golpeando su chapa e intentar llegar a la meta sin salirse del circuito porque si se sale vuelve al último punto desde el que tiró. Gana el primero que llega a la meta. Se puede añadir dificultad colocando obstáculos como piedrecitas o palitos en el circuito.
Pollito inglés: Uno de los niños se la queda y se pone mirando a la pared. Los demás se ponen detrás alejados varios metros. Mientras el que se la queda cuenta ‘un dos tres pollito inglés’ los demás intentan acercarse sin que les vean. Si les ven moverse tienen que volver al punto de salida. El primero que llegue a tocar la pared gana.
Las sillas: Para este juego hace falta un reproductor de música. Se ponen las sillas en círculo, tantas como niños, menos una. Los niños bailan alrededor de las sillas al ritmo de la música y cuando se para cada niño tiene que sentarse. El que se queda sin silla se elimina. Al haber un niño menos se retira una silla y sigue el juego hasta que quede un ganador.