Desde la aparición del primer diente, incluso antes, hay que mantener la boca de los niños limpia e introducir a los pequeños en los hábitos de higiene bucodental saludables desde una edad temprana. Se trata de evitar infecciones que puedan causar dolor, dificultad al comer o enfermedades, más allá de una mera cuestión estética.
Las caries son la enfermedad crónica infantil más común. Se trata de una infección del diente; una enfermedad bacteriana destructiva de las estructuras dentales producida por una serie de microbios que viven en la boca.
- De 0 a 18 meses: Primeros dientes
Aunque el bebé no tenga dientes, hay que cuidar las encías y se recomienda limpiarla después de cada toma con una gasa humedecida.
Una vez aparecen los primeros dientes hay que limpiarlos con un cepillo suave dos veces al día.
No permitir que el bebé se acueste con el biberón lleno de zumos o bebidas azucaradas.
No ofrecer el chupete mojado en miel o en otro tipo de dulce.
- De 18 meses a 3 años: Dentadura completa
Evitar los alimentos especialmente azucarados y elegir para las meriendas comidas como cereales o frutas y verduras.
Animar al niño a beber agua.
Cepillar los dientes dos veces al día con un cepillo de cerdas suaves.
Comenzar a utilizar pasta de dientes adaptada y enseñarle a escupirla.
Dar ejemplo. Si además de lavarles los dientes nos los cepillamos con ellos los niños disfrutarán de ese momento.
- De 3 a 5 años: Educación Infantil
Los niños comienzan el colegio y pueden comer fuera de casa así que hay que supervisar que se alimenten correctamente sin abusar de alimentos azucarados.
Es importante que sigan cepillándose los dientes al menos dos veces al día y empezar a controlar el tiempo que dedican a la limpieza: unos dos minutos cada vez.
A esta edad el niño debe dejar de utilizar biberones, chupetes y evitar que se chupe el dedo.
- De 5 a 18 años: Dientes definitivos.
A partir de los cinco años comienzan a caerse los dientes de leche y a salir los definitivos. Esos serán ya para toda la vida y su cuidado ha de ser constante.
Participar en los programas públicos de salud bucodental.
Acudir al dentista al menos una vez al año si no existen problemas y cada vez que haya dolor o algún problema.
Mantener la supervisión en el cepillado de los niños para que su hábito siga siendo el apropiado y se cepille todos los dientes.
Empezar con el uso del hilo dental una vez a la semana y aumentar a dos cuando se acostumbre.
Que hacer en caso de accidente
A lo largo de la infancia son frecuentes las caídas y los golpes en los diente. Lo primero es comprobar que están todas las piezas. En caso de que faltara alguna o parte de ella hay que buscarla y reservarla en suero fisiológico o en leche (en saliva si no tenemos ninguno de estos líquidos) y acudir al profesional odontólogo. Él podrá volver a pegar el trozo partido si lo considera oportuno y necesario con adhesivos especiales e incluso reimplantar la pieza completa.