Planes en familia

Foto: Elige destinoParece evidente, pero muchas veces no nos damos cuenta de lo mucho que cambia el tipo de viaje cuando hay ...

Nos vamos de viaje

  • Los potitos, los mareos, el ¿Queda mucho?. Un largo trayecto con los peques puede parecer misión imposible. Pero si lo planificas bien y con tiempo, puede convertirse en una experiencia relajada y divertida. Aquí tienes algunos trucos.

Elige destino
Parece evidente, pero muchas veces no nos damos cuenta de lo mucho que cambia el tipo de viaje cuando hay niños de por medio. Hacer tres horas de cola para ver el Louvre, por ejemplo, nunca es buena idea. Eso no quiere decir que no puedas ir a París, sino que hay que incluir sus intereses en el destino.

Para hacer turismo urbanita, elige una ciudad en la que sea fácil pasear, que tenga parques y alguna historia con la que encandilar a los pequeños. Antes de ir a París, siguiendo con nuestro ejemplo, podemos ver El jorobado de Notre Dame, y Peter Pan les despertará curiosidad sobre Londres.

Los niños disfrutan teniendo espacio para jugar, así que es buena idea que os alojéis en un lugar con jardines o con piscina. Y olvídate de los circuitos organizados: difícilmente podrán adaptarse al ritmo y horarios infantiles, a menos que estén pensados para ellos como los que organiza la agencia Travelkids.

Prepara el coche
Si has elegido este medio de transporte, los preparativos son esenciales. El estrés de última hora puede desembocar en mal humor y regañinas a los pequeños, y estropear todo el placer del viaje. Ten mucho cuidado con la seguridad: comprueba que las sillas infantiles son adecuadas para su peso, talla y edad y revisa siempre, antes de arrancar, que están correctamente colocados y que tienen el cinturón abrochado.

Al planificar el itinerario, ten en cuenta los horarios de comida de los pequeños, sobre todo si son bebés, y empieza el recorrido durante sus horas de sueño, noche o siesta, para que se les pase más rápido. Lleva siempre algo de comer y de beber, y aprovecha para darles alguna golosina excepcional. Así, esperarán con ilusión el siguiente trayecto.

Prepara el equipaje
Haz una lista con varios días de antelación -así podrás ir añadiendo cosas a medida que te acuerdes- en dos columnas: imprescindible o recomendable. A la hora de verdad, podrás descartar lo que no quepa con más facilidad. Deja a mano, en una mochila, objetos de emergencia: toallitas (para bebés y para limpiezas exprés de los mayores), pañuelos de papel, pañales, chupete extra, ropa de recambio por si vomitan, bolsas de plástico con cierre hermético para ropa sucia o restos de comida... Recuerda que es mejor pasarse de previsora que tentar a la suerte.

Implica a los niños
Es fundamental que les crees ilusión por el viaje y lo mejor es hacerles partícipes. Cuéntales a dónde vais a ir, qué vais a ver y hacer... Muéstrales fotos de los paisajes, de los monumentos y hasta del hotel, y señálales vuestro destino en un mapa. Implícales en el equipaje (hasta cierto punto: ¿Te llevas la camiseta roja o la de Spiderman?), deja que elijan sus jugetes y dales tareas como colocar los parasoles del coche o envolver los bocadillos.

En ruta
Stop al mareoLos mareos cinéticos afectan a niños mayores de dos años. Puedes darles pastillas, chicles o jarabes, pero siempre tras consultarlo con el pediatra y teniendo en cuenta los efectos secundarios, ya que suelen ser antihistamínicos. Por lo demás, procura que el niño vaya mirando al frente, fijando la vista en el paisaje.

Evita que lean, escriban o dibujen. Antes de iniciar el viaje, no sobrecargues su estómago: es preferible que coman ligero y darles galletas (pocas, pero a menudo) y bebidas azucaradas, a sorbitos, a lo largo del viaje. Olvídate de los lácteos y ten bolsas de plástico a mano. Si el viaje es en barco, haz que los niños permanezcan lo más cerca posible del centro de gravedad del barco y evita los paseos por la cubierta: la visión del mar en movimiento puede atraer al tan temido mareo.

¿Jugamos?
La música y las películas son los recursos más socorridos para entretener un viaje en coche. Pero es mejor divertirse en familia. Los entretenimientos clásicos son perfectos: veo-veo, palabras encadenadas, trabalenguas, el ahorcado, adivinanzas... También puedes llevar algunos juegos aptos para el coche, como un tragabolas portátil, un parchís magnético o una baraja de cartas. Cantar en familia es un buen recurso, y el viaje también puede servirnos para aumentar la cultura de los pequeños. Prepárate algunas historias sobre los lugares que recorreis y cuéntaselas en los momentos clave.

Trayectos en avión
Si vas con un bebé de hasta dos años, es probable que no pague billete (depende de la compañía), aunque sí tarjeta de embarque y seguro. Si hay plazas libres, el bebé puede ir en un asiento al que se le acopla una silla o cuna homologada. Avisa con antelación.

La comida de bebé está exenta de las prohibiciones de seguridad. Puedes llevar biberones con más de 100 ml de agua o leche, potitos y purés, que te calentarán en el avión. Para los mayores, casi todas las líneas tienen menú infantil. Solicítalo al reservar.

Dales de beber con frecuencia, para combatir el ambiente seco de la cabina. Pueden dolerles los oídos por el cambio de presión: según su edad, dales agua con biberón, algo de comer o

¿Qué documentación necesitan para ir al extranjero?

Si vais a algún país de la UE o del espacio Schengen (que incluye, además, a Islandia, Lienchenstein, Suiza y Noruega), basta con presentar el Documento Nacional de Identidad del menor. Sin embargo, si planeas unas vacaciones fuera de estos países, es necesario que todos (adultos y niños) lleven un pasaporte en vigor.

Para sacar el pasaporte de un menor de 14 años que aún no tiene DNI, es necesario aportar la certificación literal de nacimiento que expide el Registro Civil, y el Documento Nacional de Identidad de la persona que ejerza la patria potestad o tutela. Esta persona debe acompañar al niño.

El adulto debe acreditar tanto su identidad (con el DNI, la tarjeta de residente o el pasaporte), como la relación de parentesco, presentando la partida literal de nacimiento o el libro de familia.

Si el niño ya tiene pasaporte, recuerda que para los menores de cinco años la validez del documento se limita a dos años. Además, algunos países exigen que el documento tenga un margen de vigor de seis meses. un chicle.