A ninguna madre se
le ocurriría dar a su
hijo un ansiolítico porque
está nervioso.
Sin embargo, los pequeños
a menudo están sometidos a
situaciones generadoras de estrés
o ansiedad, y necesitarían
un remedio para sobrellevar
esa carga. Últimamente ese remedio
apunta hacia la homeopatía.
“En el caso de los problemas
de comportamiento o los
trastornos de tipo emocional
o del sueño, los fármacos a
disposición del pediatra son
escasos y no están exentos de
efectos secundarios, por lo que
su uso se limita a casos muy
concretos. Por ello, los medicamentos
homeopáticos pueden
ser de gran ayuda, ya que están
demostrando ser efi caces y seguros”,
señala Jorge Manresa,
pediatra y homeópata de Cartagena,
Murcia.
Como para cualquier prescripción
médica, una receta de
medicamentos homeopáticos
requiere el consejo de un profesional
médico con experiencia
en esta terapia. “Cada caso
es diferente y, antes de indicar
un fármaco homeopático, es
necesario conocer los síntomas,
qué los desencadena, en
qué contexto se producen, qué
los mejora o empeora...”, aclara
el dr. Manresa.
INDIVIDUALIZACIÓN. Como
ejemplo, el pediatra relata el
caso de Juan, un niño de siete
años que acudió a consulta
porque, según explicaron sus
padres, llevaba un tiempo apático,
triste e irritable. Al preguntar
al niño, el dr. Manresa
se enteró de que unas semanas
antes le habían castigado en
el colegio y, después, en casa.
Juan estaba muy enfadado
porque creía que habían sido
injustos con él. “Los padres
me explicaron que Juan era
reservado y muy reivindicativo.
La sensación de injusticia
que refería el niño y su tipo de
personalidad me llevó a prescribirle
Staphysagria 30 CH,
cinco gránulos una vez al día.
Cuando volvió a la consulta, 15
días más tarde, los padres me
dijeron que en poco tiempo el
niño había recuperado la normalidad”,
relata el pediatra.
Al igual que la irritabilidad o el
retraimiento, otros problemas
como la ansiedad, e incluso
las pesadillas o el insomnio,
pueden ser tratados con homeopatía.
Sin embargo, insiste
el dr. Manresa, “el tratamiento
debe adaptarse siempre a cada
caso. Dos niños con un mismo
problema aparente pueden requerir
tratamientos distintos
en función de los síntomas y
particularidades que presenta
cada uno de ellos”. ■
¿A QUÉ PUEDES RECURRIR?
Irritabilidad. Es una manifestación
frecuente de estados de ansiedad en la
infancia. Nux vomica y Argentum nitricum
pueden resultar útiles, aunque el grado de
disolución debe indicarlo el homeópata.
Ansiedad. Los padres son muy reacios
a medicar a sus hijos “para los nervios”,
con razón, y, sin embargo, la ansiedad está
cada vez más presente en algunas etapas del
crecimiento, especialmente en la pubertad.
Argentum nitricum, Gelsemium, Natrum
muriaticum pueden ser remedios efi caces en
estos casos de ansiedad.
Hiperactividad. La homeopatía es útil
en menores de seis años sin tratamiento
farmacológico. Tarentula hispanica,
Arsenicum album o Zincum metallicum son
medicamentos para este problema, aunque
elegir uno u otro depende del caso.
Los tics. Relativamente frecuentes en el
los niños y adolescentes responden bien a
la prescripción de Agaricus, Zincum metallicum
o Kalium bromatum.
Tristeza. Puede mejorar sensiblemente
tomando Graphites o Staphysagria, en la
disolución que prescriba el homeópata.
6Aislamiento. Cada vez más frecuente
en niños y, sobre todo, en adolescentes,
responde bien a medicamentos como
Staphysagria o Natrum muriaticum. Insomnio. Trastorno muy común que
incomoda mucho a los padres. Responde
bien a Chamomilla o Cina en bebés y a Ignatia
amara o Coffea en niños.
Pesadillas. A menudo los padres acuden a
consulta para preguntar por las pesadillas
que impiden dormir a sus hijos, sobre todo
cuando los son muy pequeños. Stramonium e
Hyosciamus son efi caces para tratarlas.
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