Las ventajas de ser niño hoy (en el mundo occidental, claro)

¿Estamos educando bien a nuestros hijos?

  • Todos sabemos que el niño de hoy día es un bien escaso y hay quien apunta que es una “especie en vías de extinción”. En consecuencia, a los pocos críos que pululan por el mundo occidental habrá que llevarlos entre algodones (“¡Qué no sufran daños, que no se nos traumaticen, pobrecitos!”).¿Y cómo se han creado estas “ventajas”?

Pues, porque los padres tienen poco tiempo de dedicación a sus retoños y así los tienen anímicamente depauperados: faltos de vitamina T (inicial de tiempo de dedicación). Entonces, la mejor forma de mitigar este sentimiento de autoculpabilidad que les genera su ajetreada vida laboral y social es canjear este tiempo-no-dedicado-a-los-hijos por caprichos materiales: regalos, dinero, etc.*

También hay un mayor contacto con los abuelos, a los cuales, en muchos casos, se delega toda la crianza de los niños: con la consiguiente indulgencia educacional, que es marchamo frecuente en la actuación de buena fe de las personas mayores.

Asimismo, los propios progenitores acostumbran a ser añosos (ya sabemos lo mucho que se retrasa el acceso a la paternidad y maternidad) y ya no están para muchos trotes ni con ganas de imponer disciplina a la prole, inhibiéndose en sus funciones parentales y prefiriendo traspasar sus poderes familiares a otras instituciones (como, por ejemplo, la sufrida escuela). Recuerdo que mi amigo y afamado periodista Horacio Sáenz Guerrero, cuando tuvo a su hija siendo él ya bastante mayor, me decía con gracia: “Yo no soy un simple padre: soy padruelo” (original palabra que inventó el buenazo de Horacio, mezclando los términos de padre y de abuelo).

Añada a la lista la actual epidemia de fracturas matrimoniales, que conlleva la aparición de un prototipo de padres y madres separados muy sobreprotectores que tienen similares características a las que he apuntado antes, pero que aún están más potenciadas y multiplicadas por la autoculpabilidad e indefensión en que se encuentran numerosos progenitores en estas circunstancias.**

Y, la última de las “ventajas”, es cuando se etiqueta al crío de niño especial… (las razones de este “privilegio” se las contaré otro día).

* Castells P. Psicología de la familia (Ceac, 2008).
** Castells P. Los padres no se divorcian de sus hijos (Aguilar, 2009).

El Dr. Paulino Castells es psiquiatra de familia (www.paulinocastells.com)

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Patrono y representante de la Fundación Alia2. Doctor en Medicina y Cirugía, especialista en Pediatría, Neurología y Psiquiatría y Profesor de la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona, Paulino Castells (www.paulinocastells.com) también es padre de cuatro hijos y abuelo de cinco nietos. Por eso, semana tras semana, nos irá contando cómo educar a nuestra familia con auténtico conocimiento de causa...