¡Vacaciones!

¿Existe una palabra con mayor contenido ? No para mí. Terminados los exámenes –con el resultado que fuera– tres, TRES largos meses por delante hasta volver a enfundarse en los ásperos calcetines del colegio… No se me ocurre ninguna sensación similar a la de paladear la palabra vacaciones como lo hacía entonces, ya, varias décadas atrás.

Para los padres, sin embargo, la reacción es bien diferente: vacaciones, ¿qué demonios hago yo casi tres meses con los niños encerrados en casa? Porque, exceptuando algunos casos, no estamos organizados para asumir el papel de padres y madres con descanso vacacional a la antigua… de Junio a Septiembre.

Cada uno se arregla como puede: abuelos, verano con los primos, campamentos variados a lo largo y ancho del territorio nacional e internacional… Todo, menos dejarlos con la Play de niñera, o en el caso de las niñas, enganchándose un poco más al teclado de su teléfono móvil. Tenemos horror al tiempo perdido; parece que nadie hubiera leído a Proust…

Posibilidades, existen. Casi en cada barrio hay talleres de verano para fortalecer las aptitudes juveniles e infantiles: pintura, escultura, ordenadores, hasta yoga para los más modernos. Para mí, los campamentos de deportes son un clásico imbatible con una ventaja de diez: llegan agotados y por lo general, hay piscina (lo mejor). Podemos aprovechar también para que vean mundo, y no es necesario que salten el charco. A veces basta con enviarlos con una prima que vive en un pueblo para que comprueben lo diferente que puede ser la vida en un radio de trescientos kilómetros, sin salir del mismo país.

Soy una mujer adulta, con responsabilidades, aunque sea a mi pesar. Repaso todas las opciones para salvar estos tres meses, y lo siento, pero no puedo evitar pasarme del otro lado. Del lado de los que salen estos días con una sensación rara en la boca del estómago; con un no se qué, el impulso de hacer cosas desconocidas, de conocer, de crecer…

Con los aires de Junio vuelvo a ser adolescente y sueño. Tres meses… para dejar pasar el tiempo como si no valiera nada, para vivir situaciones inesperadas, para charlar a la sombra de un árbol durante horas, para imaginar el futuro, para esperar, para no hacer nada… Déjenlos soñar, vivir, crecer.

Autora Ana García-Siñeriz

Periodista, presentadora y escritora.

Ana García-Siñeriz
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Autora Ana García-Siñeriz

Periodista, presentadora y escritora.

Ana García-Siñeriz

Hola, soy Ana García-Siñeriz, y el mundo adolescente ha entrado en mi vida sin avisar: una hija de ficción y dos de carne y hueso, ¿quién da más?. Os propongo un espacio en el que encontrar respuestas a temas tan candentes como "lo hago ahora mismo" o "soy la única a la que no le dejan ir". ¿Lo conseguiremos?.

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