Se acerca el mes fatídico. Creíamos que lo habíamos dejado atrás, pero no. Una vez más, junio está a la vuelta de la esquina con sus piscinas municipales y privadas, sus barbacoas, sus eternos días de cálidas brisas nocturnas, sus Eurocopas... y sus exámenes.
Algo tiene el aire de este mes que me ocurre como a los perros de Pavlov, pero en vez de salivar al estímulo pensando en comida, de que apuntan los primeros días en el calendario me invade el desasosiego de la recuperación de evaluaciones más o menos cateadas y el peso de los trabajos sin hacer y entregar, sin falta, antes del día quince. No he logrado deshacerme de ese viejo reflejo a pesar de que van pasando los años. Y para colmo, ahora, no solo tengo mis propias patologías si no que me toca hacer de perro policía con las nuevas generaciones.
Como llevas lo de cono, qué tal vas con Bilogía, has aprobado la recuperación de matemáticas, a ver qué has hecho con la portada, déjate para el final lo más fácil y empieza por lo más difícil, lo mejor es que te hagas un esquema, en cuanto lo termines, te lo sabes; no te dejes todo para el final, organízate, organízate...
¡Si supieran cuanto les comprendo!