De norte a sur, de este a oeste, el país tiene campings de todo tipo: playa, montaña, próximos a grandes urbes, perdidos en zonas rurales… y para diferentes bolsillos, desde precios básicos según temporada hasta exclusivos de lujo. Si para muchos niños poner una tienda en el patio o la terraza de casa y pasar allí la noche es ya una experiencia, salir de acampada se convierte en una auténtica aventura.
En general se trata de vivir lo más cerca posible al entorno natural y poder disfrutar de las actividades al aire libre. En este tipo de recintos los niños pueden aprovechar las ventajas que entraña un cambio de entorno, especialmente para aquellos pequeños urbanitas cuya vida se desarrolla exclusivamente sobre el asfalto y entre edificios.
Nace en ellos una extraordinaria sensación de libertad por el hecho poder pasear solos, ya que no discurren coches por las zonas de acampada. Además eso les proporciona independencia y capacidad de decisión. Ellos eligen cómo moverse y qué hacer en cada momento. Para ello, al llegar a la zona de acampada es recomendable dar un paseo de reconocimiento con los niños y si fuera necesario establecer límites más allá de los cuales no deben cruzar.
La convivencia también adquiere nuevas perspectivas. Por un lado la colaboración entre los niños y sus padres es fundamental para poder poner en marcha la acampada lo que intensifica los lazos de unión familiar. A eso hay que sumar el cambio de espacio, que si bien crece considerablemente durante el día, al tener todo un lugar de recreo en el que disfrutar, disminuye a la hora de dormir.
Otro aspecto ligado al modo de convivencia de las acampadas son las relaciones sociales. El camping es una oportunidad excelente para conocer a otros niños en un ambiente distendido. En definitiva se trata de una adaptación a un nuevo medio que les inundará de sensaciones inéditas.
Ahora bien, para ir de acampada con niños y conseguir que sea una experiencia positiva hay que planificarla minuciosamente.
- Prueba primero: Si es la primera vez que van a dormir en el exterior es interesante probar a hacerlo en el jardín de casa o en el patio para comprobar que los niños no tienen miedo y no tener un disgusto la primera noche de acampada.
- Instalaciones: Si la familia tiene miembros muy pequeños es recomendable comprobar que en el camping existen instalaciones apropiadas para poder mantener su apropiado cuidado.
- El tiempo: Una semana de lluvia puede arruinar la experiencia, por eso, si somos principiantes hay que comprobar que las condiciones meteorológicas van a ser buenas.
- Foros: Existen numerosos foros en internet con recomendaciones, consejos y experiencias para informarnos antes de ir de camping sobre tiendas de campaña, sacos de dormir o zonas recomendadas.
- Listas: Antes de salir podéis hacer una lista con todo los imprescindible y con lo accesorio para ver qué vais a llevar y no olvidar nada. Desde el equipamiento básico de menaje o linternas hasta elementos opcionales como intercomunicadores para mantener el contacto con nuestros hijos.
- Ropa de abrigo: Aunque sea verano, siempre es recomendable llevar ropa de abrigo al camping ya que las noches son más frescas al aire libre y las temperaturas pueden variar considerablemente según la zona en la que se acampe.