Volando solos

Hay un momento en el que hay que cortar el cordón.

Para muchos adolescentes coincide con las primeras salidas en solitario; sobre todo para los que se han criado en los ghettos hiper protegidos de las afueras de la ciudad. Trayectos – siempre acompañados – de casa al cole y del cole a casa. Nada fuera del perímetro de seguridad, como mucho clases de ballet una vez a la semana o un par de tardes en casa de una amiga; esto no da para hacerse los dientes o aprenderse las líneas del Metro. Y llega el día en que ellos solos tienen que buscarse la vida en el maremágnum del plano de cercanías.

Otros – niños de ciudad – saben circular ellos solitos, pero igual, no han pasado una noche fuera a más de diez metros del dormitorio parental. La ocasión la pintan en forma de viaje de estudios al que, como siempre, va a ir toda la clase. O con un cursillo para perfeccionar el inglés, en un pueblo en las montañas, a tan solo cien kilómetros del hogar. Esa noche, su cama se quedará vacía y ellos habrán iniciado el camino por su cuenta.

Llega un momento en el que hay que confiar en que todo lo que les hemos enseñado está ahí, en algún lugar recóndito de su mente; grabado al láser de las repeticiones maternas, integrado en su estructura mental, adherido a su piel como las pecas que les salen con el sol.

Llega ese momento y se produce el milagro. Les sueltas la mano, y levantan el vuelo. Solos.

Autora Ana García-Siñeriz

Periodista, presentadora y escritora.

Ana García-Siñeriz
+info
Autora Ana García-Siñeriz

Periodista, presentadora y escritora.

Ana García-Siñeriz

Hola, soy Ana García-Siñeriz, y el mundo adolescente ha entrado en mi vida sin avisar: una hija de ficción y dos de carne y hueso, ¿quién da más?. Os propongo un espacio en el que encontrar respuestas a temas tan candentes como "lo hago ahora mismo" o "soy la única a la que no le dejan ir". ¿Lo conseguiremos?.