Clásicos leídos a destiempo: Las aventuras de Vania el forzudo

  • Cosas de la mudanza, hace unos días encontré una caja llena de antiguos libros infantiles. Y entre ellos estaba un clásico irrefutable de la serie naranja de la colección Barco de Vapor: “Las aventuras de Vania el forzudo”. Y, como mis libros siguen encerrados en sus cajas y el cargador del ebook ha desaparecido, me puse a leerlo. Lo confieso: no pude dejarlo hasta el final.

La historia tiene ese sesgo mágico y un poco absurdo de los cuentos populares rusos. Todo empieza cuando Vania, el tercer hijo de un campesino, conocido por su pereza insuperable, recibe la visita de un anciano que le da toda una nueva perspectiva sobre su carácter: él no es vago, sólo está reuniendo fuerzas porque algún día tendrá que realizar grandes hazañas que le llevarán a convertirse en zar. De hecho, para hacerlo como es debido deberá pasarse siete años tumbado en la repisa de la chimenea, comiendo sólo pipas de girasol y sin hablar con nadie.

Así que Vania trepa a la chimenea pertrechado con unas mantas y siete sacos de pipas. Obviamente, a los trabajadores hermanos de Vania la idea les parece una patochada y hacen todo lo que está en su mano por bajarlo de ahí. Pero el chico no se deja convencer por nadie hasta que transcurren los siete años preceptivos. Y entonces, desafiando toda lógica física, ha adquirido una fuerza excepcional.

 Sin más, se lanza a los caminos dispuesto a cumplir su destino y a ayudar, ya puestos, a toda aldea que se cruce amenazada por monstruos pseudovampíricos, brujas malvadas (la clásica Baba Yaga, por supuesto) o bandidos enrabietados.

Curiosamente, este relato lleno de verstas, zarevinas, garmoschkas y boyardos no fue escrito por un hijo de la madre Rusia: salió de la pluma del alemán Otfried Preussler, autor también de “El bandido Saltodemata”, “Krabat”(adaptada recientemente al cine) o “El pequeño fantasma.

Más curiosamente aún, su mayor contacto con la realidad rusa fueron los cinco años que pasó en un campo de concentración soviético tras la Segunda Guerra Mundial, experiencia que no le robó las ganas de explorar la mitología eslava con sensibilidad, buen pulso y humor suave y amable. Si tienes un niño de nueve años o más en casa, dáselo a probar. Es una experiencia diferente y extrañamente resultona.

 “Las aventuras de Vania el forzudo”. Otfried Preussler. Editorial SM.

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Recomendaciones literarias para niños y adolescentes, consejos para padres y reflexiones sobre libros infantiles y juveniles de la mano de Rosa Gil, redactora de Mujer Hoy.