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Halladas tres variantes genéticas que incrementan el riesgo de sufrir cáncer - Imagen 1

Londres, 3 ago (EFE).- Las conclusiones de tres estudios científicos diferentes demuestran la relación de tres variantes genéticas con la mayor probabilidad de padecer cáncer de páncreas, de ovarios y de vejiga respectivamente, según publica hoy la revista "Nature".

La investigación llevada a cabo por Stephen Chanock, del Instituto Nacional del Cáncer de Bethesda, en Maryland (EEUU), analiza una variación en el gen que regula el tipo de sangre de cada persona.

El resultado de este estudio sigue la misma línea que el que publicó el "Journal of the National Cancer Institute" hace escasos meses, y en el que se confirmaba que las personas que tienen sangre de tipo A, B o AB son más proclives a desarrollar un cáncer de páncreas que quienes tienen sangre de tipo 0, algo que ya se apuntaba a mediados del siglo pasado.

El cáncer de páncreas es uno de los que más índice de mortalidad tiene todavía, aunque en opinión de Chanock este descubrimiento podrá ayudar en la prevención de nuevos casos al identificar con mayor exactitud los sujetos con mayor riesgo.

Otro estudio es el realizado por Paul Pharoah, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), que señala que una variante genética en el cromosoma "9p22" aumenta la probabilidad de padecer cáncer de ovarios.

Pharoah y el resto de su equipo analizaron el genoma de miles de casos de este tipo de cáncer, otro de los que también tiene una tasa de supervivencia baja, ya que cerca de la mitad de las enfermas fallecen en un período inferior a cinco años.

La doctora Xifeng Wu, del Centro Anderson contra el Cáncer de Houston, Texas (EEUU), estudió por su parte una variante del gen del antígeno prostático de las células madre (PSCA en sus siglas inglesas), el cual, según sus conclusiones, incrementa el riesgo de sufrir cáncer de vejiga.

Este tipo de cáncer es más común en Occidente que los de páncreas u ovarios, pero sin embargo tiene una tasa de supervivencia sensiblemente mayor que la de estos dos, ya que sólo en torno al 20 por ciento de los pacientes mueren durante los cinco primeros años de enfermedad.