El blanco, el color que aúna todos los colores, es sinónimo de pureza, de limpieza y de brillo. Por eso, además de ser un color comodín que combina a la perfección con todos los demás, es un tono que nunca pasa de moda y que se antoja perfecto para protagonizar la decoración de tu hogar. Te damos 5 razones para elegirlo.

1. El blanco aporta brillo, luz y genera sensación de amplitud, por lo que será un aliado inmejorable para vestir espacios pequeños y hacerlos más grandes a nuestros ojos, así como habitaciones interiores.

2. Al combinar con todos los tonos que existen, actúa como complemento perfecto a todos ellos. De manera que cuando quieras introducir notas en blanco en tu hogar, a través de los textiles, por ejemplo, será muy fácil y no tendrás que cambiar ninguna pieza de las que ya tengas si no lo deseas.

3. Minimalista y elegante donde los haya, es perfecto tanto para espacios modernos (incluso de estética industrial), como para hogares clásicos, donde los muebles lacados en blanco, o los textiles de algodón, retor o lana en tono natural crearán un espacio muy acogedor.

4. Considerado el color de la paz, también es el tono más relajante, por lo que será el protagonista ideal de los dormitorios: paredes, sábanas, cojines, cortinas…

5. Por último, hay que evitar caer en la frialdad extrema de la estancia, que no genera sensación de confort. Por eso, lo mejor será un blanco roto (y no un blanco nuclear) y combinarlo con madera o metal, así como con tonos neutros como la gama de los tierra, los grises e, incluso el negro.

Si quieres empezar a probar en tu hogar, aprovecha las colecciones textiles de Privium en blanco, que las podrás encontrar en la sección de menaje de El Corte Inglés.