Durante la década de los '70 las paredes empapeladas fueron un auténtico bombazo en el mundo de la decoración. Si años atrás el 'alicatado hasta el techo' te ayudaba a tomar la decisión de mudarte a tal o cual piso, los papeles pintados le tomaron el relevo. Después llegó el gotelé, las paredes lisas o el estucado. Sin embargo, como en la moda, en decoración todo vuelve, y de la mano de las tendencias 'vintage', los papeles pintados vuelven a estar a la última. Te contamos, de la mano de los expertos de El Corte Inglés, cuál elegir para tu casa:

  • Los papeles con predominancia de colores puros (azules, amarillos y rojos sin mezcla de ningún otro color) son perfectos para habitaciones con muebles muy ornamentados. De esta forma, creamos un escenario donde las estrellas son las piezas del mobiliario que realmente la reclaman. 
  • Los colores brillantes y luminosos son convenientes para habitaciones pequeñas porque las hacen parecer más grandes. Además, dan un toque muy acogedor. 
  • Los tonos oscuros hacen justo lo contrario: reducen visualmente las estancias demasiado grandes y aportan una sensación relajante. Son ideales para un comedor, por ejemplo. 
  • Los patrones estampados sirven para llamar la atención sobre su propio valor decorativo, por lo que son muy útiles para disimular otras carencias. 
  • Los motivos grandes logran hacer que un espacio sea más acogedor e íntimo pues acortan las distancias. Ten cuidado en elegir colores y formas que complementen el resto de la decoración. 
  • Utiliza los motivos pequeños para cuartos pequeños porque añaden volumen y aumentan la escala del lugar. 
  • Las rayas, ya sean finas o gruesas, son verdaderamente atrevidas. Por ello debes limitarlas a una o dos paredes como máximo. Y nunca combinar las verticales con las horizontales en una misma habitación. 
  • Las rayas verticales hacen más altos los techos. Este truco te dará aún mejor resultado si combinas dos tonos del mismo color. 
  • Las rayas horizontales van perfectamente en cuartos pequeños y espacios estrechos porque alargan las paredes. Si las utilizas para una estancia amplia, como el comedor, restríngelas a una sola pared. 

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