Pese a su reputación de “anti-Hillary”, ha jugado un papel mucho más relevante de lo que le reconocen. Dicen que fue la artífice del triunfo electoral de su marido y sus sugerencias son tenidas muy en cuenta por la administración Bush. Participa activamente en la política, con énfasis en la educación, los derechos humanosy la salud. En la cena a los corresponsales de prensa, inesperadamente, se destapó como una mordaz oradora, capaz de hacer chistes sobre su marido. Llamó a su suegra “Don Corleone”, recomendó a su marido que se acostara más tarde si quería acabar con la tiranía del mundo y se confesó ante los asistentes: “Señoras y señores, soy un ama de casa desesperada”.