mujerHoy

vivir

Arquitectas: construyendo el futuro

Dirigen equipos, levantan edificios y plantean nuevos conceptos de ciudad. Ellas son las representantes de una nueva sensibilidad arquitectónica, que no es ajena a la crisis ni a la incorporación de las mujeres a la profesión.

Lina Toro en Burbucar: un taller de lavado que ella ha concebido como spa para coches.
Lina Toro en Burbucar: un taller de lavado que ella ha concebido como spa para coches. Juan Millás

Madrid

La última revolución de la arquitectura tiene nombre de mujer. Una nueva generación que, al contrario de lo que ocurrió durante la burbuja del sector, apunta hacia un trabajo menos grandilocuente y más sostenible. Una arquitectura que comprende que, en un entorno como el nuestro, supradotado en infraestructuras –carreteras a puentes, pasando por museos, teatros o aeropuertos–, la vía posible ya no pasa por construir grandes edifi cios emblemáticos de nueva planta, como los que agitaron el crecimiento de las ciudades en los 90, sino que se fija más en lo pequeño.

Es decir, ya no se basa en los discursos de estructuras, volúmenes o el sentido único de la belleza de un arquitecto dotado de un gran ego, sino en la mezcla de la arquitectura con la psicología, la sociología y la ecología para crear otros modelos urbanos más habitables y conectados con la ciudadanía. “Antes, el modelo se pensaba siempre como la labor de un autor encerrado en sí mismo –apunta la arquitecta Victoria Acebo–. Hoy, implica entender todo lo que ocurre a tu alrededor: convertirte en psicólogo social, en sociólogo, en mediombientalista… y acometer el trabajo de una manera más integradora. Desde los equipos”.

Una revolución que en España tiene como protagonistas a arquitectos nacidos desde los 70, con vínculos a otras disciplinas innovadoras y con el ojo puesto en los cambios sociales y la última revolución tecnológica, como Efrén García Grinda y Cristina Díaz Moreno (fundadores del estudio pionero Amid Cero9), Andrés Jaque o las arquitectas aquí entrevistadas: Lina Toro, Aixa del Rey, Bárbara Vich, Izaskun Chinchilla y Victoria Acebo. 

En este contexto, la presencia de las arquitectas es imparable, a pesar de que la crisis económica (de fuerte vinculación con el sector inmobiliario y la construcción) ha supuesto un duro golpe para esta carrera. En los últimos seis años, las escuelas de Arquitectura han perdido el 30% de sus estudiantes de ambos géneros. Y la feminización de la profesión también ha sufrido un retroceso: si en el año 2006 las mujeres matriculadas en ascendían al 48%, hoy alcanzan apenas el 26%. Eso sí, se doctoran más y sus notas son mejores.

De entre todas las profesiones creativas, la arquitectura fue de las primeras en incorporar talento femenino. De hecho, detrás de Mies Van der Rohe o Le Corbusier, muchas veces se escondían casi anónimas colaboradoras –Lilly Reich o Charlotte Perriand–, cuyas aportaciones fueron cruciales... e ignoradas. 

Zaha Hadid, la primera

Las primeras licenciadas en Arquitectura (en 1901 en Estados  Unidos, en 1936 en España) abrieron un camino que ya en la década de los 80 contaba con grandes nombres como Zaha Hadid, la primera mujer que logró un premio Pritzker en 2004. Desde entonces, Kazuyo Sejima (junto a Ryūe Nishizawa), en 2010; y la catalana Carme Pigem (junto a Rafael Aranda y Ramón Villalta), en 2017, también lo han logrado. Entre todas están construyendo una arquitectura radicalmente distinta del mañana, feminizando la visión de la ciudad y el mundo que habitamos, que es tanto como decir de la realidad.


Horóscopo