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7 curiosidades sobre el vino (que te van a gustar)

Si aún te faltan excusas para servirte una copa y brindar por la vida, tienes que leer esto.

¿Y si brindamos?
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Pocos planes más placenteros que degustar una copa de nuestro vino favorito a solas, o en compañía compartiendo una buena charla. Con amigas, o como parte de la magia de una cita romántica. Con un aperitivo de jamón o queso, o regando una comida digna de estrellas Michelín. Para disfrutar de las noches de verano a la luz de la luna, o de tus días de relax reposando mientras lees tu libro favorito. Si aún te faltan excusas para servirte una copa y brindar por la vida, tienes que leer estas curiosidades:

7 cosas que deberías saber sobre el vino

  1. Los vinos no son buenos ni malos, lo que tienen que tener es armonía entre el aroma, la graduación, el cuerpo, la acidez y la intensidad de su sabor.
  2. La forma de la copa afecta al sabor: como nos cuentan desde Coravin (un sistema que permite extraer el vino de la botella sin sacar el tapón) "para algunos es simplemente una leyenda y para otros una obviedad, pero según las dimensiones y la forma de la copa donde se sirva el vino, el sabor llegará al paladar de diferente forma": el tamaño influye en la cantidad de aire que entra en contacto con el vino, la forma determina el flujo del líquido hacia la boca, y el diámetro de la boca influye en la rapidez con la que el vino fluye y en cómo llega al paladar.
  3. El vino tinto se toma a temperatura ambiente y el blanco, frío: la temperatura es uno de los aspectos clave del vino y cada uno tiene su baremo de temperatura ideal. El del tinto es entre los 15 y 18º, mientras que el del blanco es de 4 a 10º. Además, la temperatura también marca el aroma del vino: muy frío pierde sabor, y si está muy caliente tiene un olor demasiado fuerte. En definitiva, el término medio (temperatura ambiente) siempre es la mejor opción.
  4. Para catar un vino lo primero que debemos hacer es escucharlo caer en la copa. Después, lo miraremos a la altura del pecho, ya que si lo situamos a la altura de los ojos, la luz incide de una manera diferente. Tras agitarlo para que se oxigene, lo oleremos, metiendo la nariz completa dentro de la copa (el olfato es el gran protagonista de la cata, ya que distingue hasta 4.000 matices diferentes) y, por último, lo probamos, dejamos que sus notas 'exploten' en los cuatro puntos de nuestra boca.
  5. La diferencia entre el tinto y el blanco no está en el tipo de uva, sino en si se fermenta solo el mosto (vinos blancos) o el mosto junto con la piel y las pepitas (tinto o rosado, dependiendo del tiempo que se quede en barrica).
  6. Pero no todo es blanco o negro (tinto): aunque sean los más consumidos, existe una gran variedad de vinos más allá de estos dos en función del cuerpo que presenten (ligeros, medios o plenos) o, por ejemplo, de si son secos y vivaces, secos de cuerpo pleno o semisecos. Además, podemos apostar por los rosados 'blush' o 'rosé'; los vinos generosossecos o dulces; y los vinos espumosos, donde destaca el champagne o el cava.
  7. El consumo moderado de vino es bueno para la salud: siempre y cuando lo tomes en su justa medida, el vino ofrece diversas ventajas al metabolismo, ya que como indican los expertos de Coravin "puede ayudar a mantener el peso, combate las bacterias bucales gracias a algunos de sus compuestos (especialmente contra las caries y dolores de garganta), mejora el funcionamiento del cerebro, y gracias a la presencia de antioxidantes favorece el riego sanguíneo en el cuerpo humano".


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