mujerHoy

vivir

Juntos en la vida y en los fogones

El matrimonio y la restauración se cocinan con algunos ingredientes similares: mucha pasión y una pizca de romanticismo. Lo que el amor ha unido, que no lo separen los negocios.

Paco Quirós y Teresa Monteoliva, propietarios de Cañadío (Santander) y de La Maruca, La bien aparecida, La Primera y Cañadío (Madrid).
Paco Quirós y Teresa Monteoliva, propietarios de Cañadío (Santander) y de La Maruca, La bien aparecida, La Primera y Cañadío (Madrid). Uxío da vila

Paco Quirós había estudiado cocina, igual que su padre, y tenía 21 años cuando abrió el restaurante Cañadío en Santander, el primero con aire acondicionado en la ciudad. Era 1981 y se convirtió en el sitio del momento. 'Pero yo era muy joven y no supe manejar el éxito, fueron años complicados -confiesa Paco-. Hasta que apareció Teresa. Yo le debo el haber remontado esa crisis, porque me aportó la constancia que necesitaba. Si no hubiera sido por ella, no habríamos llegado donde estamos'.

Teresa estudiaba Secretariado y, tras unos meses en Inglaterra, se casó con Paco y empezó a trabajar en sala. 'No tenía formación en hostelería, pero siempre me gustó, porque me encanta el trato con el público -recuerda-. Es un poco adictivo, disfrutas de cada servicio'. Luego se formó como somelier y adquirió la titulación de profesional de sala. Hoy es gerente de Cañadío Santander y se ocupa de los vinos de todos los restaurantes.

Cañadío se había convertido en un referente en Cantabria. Pero, coincidiendo con el traslado de su hijo a Madrid para estudiar, empezó a rondarles la idea de abrir en la capital. 'Se me despertaron las ganas de volver a empezar -explica Paco-. Hicimos una lista de clientes madrileños y les avisamos de la inauguración'. Era 2010, en plena crisis, pero el local, con el mismo nombre que el de Santander, estaba lleno. A los dos años, abrieron La Maruca, otro gran éxito, y poco después La Bien Aparecida. Su última aventura se llama La Primera, en plena Gran Vía. Estos dos últimos son obra de la interiorista Sandra Tarruella. Hoy, puede decirse que Paco Quirós y Teresa Monteoliva, junto con su socio Carlos Crespo, están entre los restauradores de moda de la capital.

'Por separado, no habríamos llegado donde estamos'

¿La fórmula del éxito? 'Ofrecer aquello que te gusta', dice Paco. Y eso es una cocina del norte clásica con un punto de sofisticación, adaptada a la estacionalidad y las tendencias, y acompañada por una refinada carta de vinos. La ensaladilla rusa, la tortilla de patata y la tarta de queso de Cañadío; la tarta de limón y las anchoas de Santoña de La Maruca; o los buñuelos de bacalao y la alcachofa con rabo de La bien aparecida hacen furor.

Paco y Teresa llevan 26 años casados y trabajando juntos. Ella pasa la mayor parte del tiempo en Santander, mientras él, que lleva el control de las cocinas y la gestión, vive en Madrid. 'Procuro estar todos los fines de semana en Santander-explica Teresa-. Mi misión es no abandonar nuestro primer local, que lleva 36 años abierto'. ¿Es duro estar separados? 'Para nada, esa es la perfección del matrimonio cuando llevas muchos años. Estamos más felices que nunca, no recuerdo la última vez que discutimos -responde Teresa-. Cada uno tiene su espacio. Si alguna vez ha habido algún problema en el trabajo, se ha esfumado al salir'.

'El matrimonio no es fácil, pero quizá nos ha costado menos porque hemos salido juntos de épocas complicadas -señala Paco-. Lo compartimos todo, porque cuando algo te gusta, el trabajo no es trabajo, no hay sacrificio, y nos enriquecemos de lo que hace el otro".

A pesar del éxito, Paco no se considera un empresario: 'No queremos abrir en otras zonas ni desvirtuar lo que somos. De momento, solo queremos disfrutar con lo que hacemos. Para nosotros, es importante que el equipo se sienta parte del proyecto. Eso nos hace felices'.


Horóscopo