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La primera semana del bebé: lo que debes saber

Los primeros días del bebé en casa pueden sumergir a los padres primerizos en un mar de dudas. Damos respuesta a algunas de las preocupaciones de los progenitores en esa difícil etapa.

Un bebé recién nacido.
Un bebé recién nacido. GTRES

Estas son algunas de las principales preocupaciones en los primeros días de contacto de los padres primerizos con el recién nacido:

Peso: Es normal que el bebé pierda peso tras su nacimiento, por el exceso de líquido que acumulan los recién nacidos y que pierden en sus primeros días de vida. Esa pérdida no debe superar el diez por ciento de su peso al nacer y a partir de la primera semana, debe empezar a aumentar de peso.

Lactancia: La lactancia materna tarda varios meses en estabilizarse y los primeros días tras la subida de la leche el bebé puede mamar cada hora y media o cada dos horas. Esos días es importante ofrecer la lactancia a demanda y no intentar establecer horarios, ya que el pecho necesita de la succión del bebé para producir suficiente y adecuada leche para alimentarle.

Llanto: Lo normal es que el bebé llore. De hecho, la ausencia de llanto puede ser una señal de alarma que lleve a comprobar si el pequeño está bien hidratado y adecuadamente alimentado y que se encuentra completamente sano. Los bebés lloran con energía y con el tiempo lograréis interpretar lo que le pasa según el tipo de llanto. Entretanto, las causas habituales de llanto son hambre o incomodidad con la postura o por el pañal (ha hecho sus necesidades).

Meconio: Las primeras heces del bebé son de color casi negro y de una textura densa y pegajosa. Se trata del meconio y es normal que sea así durante varios días. Con la lactancia irán poco a poco reemplazándose esas heces por otras cuyo color y textura dependerá de la alimentación del bebé.

Sueño: Los bebés deben dormir sobre su espalda con la cabeza hacia un lado. Como la cabeza de los recién nacidos no tiene los huesos aún soldados puede achatarse por un lado. Para evitarlo se recomienda cambiar de postura al niño después de cada toma, así se equilibra el tiempo que está de cada lado.

Vista: La visión de los recién nacidos es borrosa y ven mejor las cosas cuando están a unos 25 centímetros de sus ojos por lo que durante la lactancia podrá apreciar perfectamente el rostro de su madre. Poneos cerca de él para hablarle y hacerle cucamonas y así irá poco a poco reconociendo vuestros rasgos. También es normal que los bebés crucen los ojos o bizqueen durante su primer mes de vida.

Ombligo: Lo principal es mantenerlo seco y limpio, prestando especial atención a que no se moje de pis o heces. Los profesionales aconsejan no utilizar ningún tipo de secante, aunque sí es importante observar su progreso comprobando que tenga un color saludable. En caso de que esté demasiado rojo, cambie de color, supure o desprenda mal olor, hay que acudir al pediatra.

Baño: Puedes lavar al bebé, si bien hasta la caída del ombligo los pediatras suelen recomendar que evites sumergirlo. Lo ideal es lavarlo de la cabeza a los pies, terminando por los genitales.

Paseos: Desde que el bebé llega a casa puede salir a la calle sin problema. Con ropa cómoda y en su carrito, lo más importante es evitar las temperaturas extremas, así que lo ideal es pasear durante los atardeceres veraniegos o durante el mediodía de invierno.

Chupete: Durante los primeros días tras el nacimiento del bebé no se recomienda el uso de chupete para favorecer la lactancia materna.

Uñas: Tampoco hay que cortarle las uñas a los bebés durante sus primeros días. Podéis utilizar manoplas para evitar que se dañe con sus propios arañazos, pero no se deben cortar ya que las uñitas del recién nacido son aún muy tiernas. A partir de los diez o 15 días se pueden empezar a cortar y aprovechar cuando esté dormido para hacerlo.