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Noviembre sin deberes

La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA) convoca una huelga de lápices caídos para el mes de noviembre.

Una estudiante, con un libro encima de la cabeza.
Una estudiante, con un libro encima de la cabeza. GTRES

CEAPA ha presentado una nueva campaña contra los deberes con el lema "En la escuela falta una asignatura: Mi tiempo libre" con la que insta a los padres y madres de la escuela pública a realizar una acción conjunta durante el mes de noviembre, llamando a una huelga de 'lápices caídos'. Se trataría de no realizar deberes durante ese mes, o, al menos, aquellos deberes que ocupen los fines de semana, con el objeto de favorecer la vida y las actividades en familia. Una acción que se completa enviando un documento el lunes que explique las razones por las cuáles el alumno acude con los deberes sin realizar.

Estas tareas, y las consecuencias que supone no realizarlas, hacen que el tiempo familiar se supedite a que sean terminadas, alterando e impactando en el modo de comunicación familiar, generando consigo tensiones e influyendo negativamente en el tiempo libre y de ocio familiar. El Tribunal Constitucional puso límites ya a la presión institucional de los deberes, estableciendo que “el tiempo situado fuera del horario escolar pertenece a los padres y es indisponible para la escuela”. Los deberes son, por tanto, "una injerencia en la vida familiar que se produce por una errónea aplicación de una libertad de cátedra mal entendida", explican desde CEAPA.

Según un estudio sobre derechos de la infancia realizado por la organización durante el primer semestre de este año (basado en las respuestas de 1.748 padres), el 58,82% de los participantes señalan que sus hijos tienen un perjuicio académico cuando no llevan hechos los deberes. El 40,89% cree que el tiempo dedicado a los deberes es mayor de lo esperado o deseado; el 27,86% considera que es mucho tiempo empleado en tareas y el 13% lo considera "excesivo". El 39,44% denuncia que los deberes entran en conflicto a menudo con las necesidades de los niños. El estudio recoge también las respuestas de 472 menores: el 29,41% sitúa el tiempo de los deberes por encima de las dos horas.

La presión institucional que se provoca con estas tareas estimula una ampliación real de la jornada escolar del alumnado que llega a límites inaceptables. En ocasiones, la jornada llega a superar las 60 horas semanales. Ello provoca que alumnos y alumnas vivan su proceso educativo como una película continua que les deja habitualmente sin posibilidad de descanso real y les desmotiva para implicarse en un proceso de aprendizaje que les ilusione.

Los objetivos del llamamiento

  • Sensibilizar sobre que una educación integral y moderna para el siglo XXI no puede basarse en modelos educativos del siglo pasado.
  • Alertar sobre el impacto negativo que los deberes tienen en la vida diaria, en la salud y en los derechos de nuestros niños y niñas.
  • Movilizar en favor de una educación integral, moderna, comprometida, basada y centrada en los alumnos y alumnas, en su formación integral y en la defensa de sus derechos, limitando las tareas escolares al ámbito y horario escolar.

Así, se trata de lograr eliminar los deberes de los fines de semana como primer paso para acabar definitivamente con las tareas en casa. Una petición que puede respaldarse firmando en la web www.educacionsindeberes.org