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Huelga de lápices caídos contra los deberes

La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos convoca a una huelga de lápices caídos durante los fines de semana de noviembre.

Una niña, haciendo los deberes en su casa.
Una niña, haciendo los deberes en su casa. GTRES

"Noviembre con fines de semana sin deberes" es un llamamiento de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa) para recuperar el tiempo familiar y compartir actividades de ocio con los hijos. Se trataría de no realizar deberes durante ese mes, o, al menos, aquellos deberes que ocupen los fines de semana, con el objeto de favorecer la vida y las actividades en familia. Una acción que se completa enviando un documento el lunes que explique las razones por las cuáles el alumno acude con los deberes sin realizar. Bajo la premisa: "En la escuela falta una asignatura: mi tiempo libre", proponen priorizar las siguientes actividades familiares:

  • Visitar un museo o una parte de la ciudad que aún no conozcan.
  • Charlar de un tema de actualidad.
  • Preparar juntos la comida o la cena.
  • Escribir una tarjeta a los abuelos.
  • Practicar un deporte juntos.
  • Visitar un lugar nuevo en la ciudad.
  • Ordenar la casa todos juntos.
  • Hablar de derechos y obligaciones.
  • Visitar juntos a algún familiar.
  • Abordar algo que nos enfada.
  • Tomar una decisión familiar juntos.
  • Conversar sobre la tolerancia.
  • Organizar un juego colectivo.
  • Ver una película juntos o buscar algo por Internet.
  • Hacer una ruta en transporte público.
  • Hablar de violencia de género
  • Pasar un día juntos en el campo
  • Pensar juntos en algún plan para el mes de diciembre

Algunos de los argumentos de la Ceapa para defender esta iniciativa es que los deberes "invaden el tiempo de las familias" y "vulneran el derecho al esparcimiento, al juego y a participar en las actividades artísticas y culturales" recogido en el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño.

¿Los que más deberes tienen?

Los deberes se encuentran en el ojo del huracán. Tal como apuntó hace unos días la psicóloga Isabel Menéndez, nuestro país es el quinto de la Unión Europea donde los estudiantes dedican más tiempo a los deberes: 6,5 horas a la semana frente a las 4,9 de media del conjunto. En Finlandia, donde funciona el mejor sistema educativo del mundo, los niños de siete a 12 años se llevan a casa tareas que solo les ocupan entre 15 y 30 minutos diarios.

Esos datos coinciden con una cierta sensibilización hacia la inutilidad de tantos deberes. En Francia, por ejemplo, miles de padres organizaron una 'huelga de deberes' en 2012 para racionalizar y disminuir el tiempo que sus hijos dedicaban a estas tareas.

Las emociones, más efectivas

No lo dicen los padres, sin profesores como César Bona, maestro de Primaria de un colegio público en Zaragoza, que quedó finalista en el 'Global Teacher Prize', considerado el Nobel de los docentes. Este profesor apenas pone deberes y afirma que la educación ha de estar fundamentada en la consolidación de valores.

El método de Bona se basa en la participación, la comunicación y el intercambio. Con ello no hay marginación en su clase, no hay niños arrinconados que puedan creerse retardados, no hay exclusión, hay integración porque, para este profesor, el fin de la educación no es crear cerebritos, sino buenas personas, con empatía hacia los demás.

César Bona enseña a sus alumnos a no tener miedo a las emociones y a expresarlas. Les ayuda a guardar una buena relación consigo mismos y con los demás. Los buenos resultados de su modo de enseñar son sorprendentes. En su libro 'La nueva educación' lo explica y dice: "El tiempo pasa muy rápido. Los padres debéis disfrutar de vuestros hijos y los niños y las niñas han de disfrutar de su infancia".