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El mejor regalo: una experiencia

Si piensas en cuáles son tus recuerdos de infancia, seguro que vienen a tu memoria olores de la cocina de tu abuela, el calor del sol sobre la piel jugando con tus primos en verano, las risas en las fiestas, la emoción de ver una tortuga asomando la cabeza en un lago… Todo experiencias que dejaron una profunda huella.

Una madre dando un regalo a su hijo.
Una madre dando un regalo a su hijo. Fotolia

Pocas veces son los súper regalos de alto valor económico que tatas veces pedías. Pues a pesar de toda la tecnología que separa nuestra infancia de la de nuestros hijos, eso sigue siendo básicamente igual. El mejor regalo que puedes hacerles es experiencia y vacaciones en familia.

Los niños están deseando que llegue el verano y regresar al pueblo o a la playa, pero no es porque les encante levantarse tarde o jugar con las olas, al menos no sólo por eso, sino que echan de menos pasar tiempo juntos, poder pasear y descubrir tesoros bajo las dunas, o conocer la historia de uno de los castillos que salpican la geografía española.

Los niños valoran las vacaciones en familia mientras las están viviendo pero aún más después en su memoria. Hacer tonterías con los padres o compartir un helado y mancharse sin miedo a las represalias mientras ríen a carcajadas son los mejores regalos que se les pueden hacer a los hijos. Además, viajar con los niños puede favorecer el desarrollo de su cerebro ya que su vida se ve enriquecida por nuevas experiencias y sensaciones.

Y no se trata de grandes viajes a paisajes exóticos sino de tener una vivencia divertida y emocionante y eso se puede lograr con una excursión a la sierra o con un viaje a las antípodas. Sin ir tan lejos, os proponemos cinco actividades accesibles para disfrutar en familia.

Bicicleta: España está jalonada por las conocidas como Vías Verdes. Son antiguas vías de tren abandonadas que ahora están acondicionadas para recorrerlas a pie o en bicicleta. Organizar una excursión para recorrer una de estas rutas, disfrutando de fascinantes rincones naturales, descubriendo las aves y las plantas autóctonas en cada parada para descansar.

Acampada: Imagina pasar una noche bajo las estrellas. Los campings son una interesante opción para pasar una gran experiencia en familia. Podéis vivir lo que supone un camping en verano, con la libertad que ofrece a los niños, de vivir en la calle y de poder corretear con los amigos entrando y saliendo de la tienda o disfrutar en temporada baja de la tranquilidad de pasar la noche en familia, contar historias bajo las estrellas, escuchar el silencio del campo y acurrucarse en la tienda familiar.

Canoas: Ya sea en agua dulce o en agua salada, subir en canoa y remar todos a una es una experiencia de unión familiar ya que es imprescindible sincronizarse y tener todos el mismo objetivo ya que de otro modo, las canoas no irán a ninguna parte y podrían incluso volcar. Un riesgo, completamente asumible si los niños saben nadar y que puede ser además, algo muy divertido.

Música: Durante la primavera y el verano son habituales los festivales y actuaciones en directo, por lo que disfrutar de un concierto en familia puede ser una oportunidad de lograr un fabuloso recuerdo. Y por supuesto, no do dudéis en cantar a grito pelado cada uno de los temas, si no pierde mucha gracia.

Cocina: Por supuesto, hornear galletas puede hacer de una tarde anodina en una experiencia fabulosa. Los olores, las texturas, las diferentes temperaturas hacen de preparar bizcochos, magdalenas, galletas y decorarlos una estupenda diversión en familia.

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