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Cómo cuidar la piel después del parto

Aunque estar igual que antes de quedarte embarazada después del parto no es ni lo habitual ni lo aconsejable, sí es importante mantener unos cuidados mínimos para que la piel se mantenga sana

Es necesario cuidar la piel después del parto.
Es necesario cuidar la piel después del parto. adobe stock

Día tras día pueden verse imágenes de famosas que acaban de ser madres y, sin embargo, no parece que nada relevante haya ocurrido en su cuerpo durante los últimos nueve meses. Su peso, su aspecto, su figura… Todo vuelve a ser cómo antes del embarazo y deslumbran allá por donde van. Pero no, eso no es lo normal. Y tampoco lo sano. De hecho, las dietas de adelgazamiento y el ejercicio están desaconsejados por los médicos en las semanas posteriores al parto, siendo entre los 6 meses y el primer año del bebé la etapa ideal para ello.

La realidad de la maternidad durante esos primeros meses no favorece, en cualquier caso, prodigarse en los cuidados personales, con lo que puede que a la madre ni siquiera le apetezca ponerse a ello. Es algo completamente normal y se trata de una decisión personal de la mujer, que tiene mucho que ver con cómo se sienta en cada momento consigo misma.

En cualquier caso, sí que es importante dedicarse un poco de tiempo a una misma cuanto antes para determinados aspectos de la recuperación postparto. Hará que la recién estrenada mamá se sienta mejor después de esos ratitos de intimidad, que la ayudarán a reencontrarse con quien es y a mejorar poco a poco su aspecto físico. La piel es una parte del cuerpo que sufre grandes cambios durante el embarazo y tras el parto deben mantenerse los cuidados de hidratación.

En este sentido, no podemos olvidar el tratamiento de las estrías. Durante el embarazo y después de dar a luz es frecuente su aparición por los cambios a los que se ve sometida la piel. Tanto para evitar su aparición como para tratarlas, es esencial la hidratación de la piel. Para ello es esencial utilizar aceites vegetales, especialmente aquellos de rosa mosqueta y con mucha vitamina E que pueden encontrarse en firmas especializadas. Algunas, como la de Suavinex incluyen otros activos como la vitamina F o la centella asiática para potenciar el efecto de la crema.

Los masajes con la crema o aceite deben ser muy suaves y en círculos por todo el cuerpo, evitando la zona del pezón en los pechos, para que pueda ser absorbida correctamente por la piel, mientras la mamá se relaja durante esos minutos que deben ser exclusivamente para ella. Para el caso del pezón, el problema que puede aparecer son las grietas, causadas por la humedad y la delicadez de la piel en esa zona. Para prevenirlo y cuidarlo, es importante la posición que adoptes a la hora de la lactancia, procurando que el bebé cubra con su boca toda la areola y no solo el pezón. En cualquier caso, también se pueden utilizar cremas con lanolina que no resultan dañinas para el bebé y que hidratan y alivian el dolor, así como pezoneras que se adaptan a cualquier tamaño y que protegen el pezón del contacto directo con la boca del bebé.

Por otra parte, es importante beber agua con frecuencia pero sin excederse en las cantidades, así como ingerir alimentos antioxidantes con los que nuestro cuerpo pueda producir el colágeno suficiente. En general, una dieta que incluya frutas, verduras y cereales ayudará a nuestra piel a recuperar su elasticidad y firmeza.

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