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Los pediatras desmontan los mitos de la adolescencia

La comunicación y tratar a los adolescentes como 'personas en evolución' es lo mejor para procurar una relación fluida

Adolescentes jugando a volley playa
Adolescentes jugando a volley playa ADOBE STOCK

La adolescencia es una época de la vida que se sitúa aproximadamente en la segunda década del ser humano. Es la etapa que transcurre entre la infancia y la edad adulta y tiene la misma importancia que ellas, presentando unas características y necesidades propias. Es la época más sana de la vida desde el punto de vista físico, pero el adolescente está expuesto a muchos riesgos y diferentes problemas de salud. Los cambios físicos en la pubertad son: aceleración y desaceleración del crecimiento, cambios de la composición corporal con el desarrollo de órganos y sistemas, adquisición de la masa ósea, así como la maduración sexual. Cambios que se asocian a diferentes aseveraciones que, sin embargo, no superan la criba de la evidencia científica.

Es un segmento poblacional con un bajo índice de mortalidad, el 0,3%. “Las causas más habituales son accidentes y actos violentos y en menor medida otras enfermedades” afirma Inés Hidalgo, directora de la revista Pediatría Integral, de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria de Atención Primaria (SEPEAP).

“Existen muchos mitos sobre la adolescencia, se dice que es un periodo de extrema inestabilidad y turbulencia emocional, de ruptura total con lo anterior, de pensamiento irracional, e incluso una etapa de 'psicosis normal' y disarmonía generacional. Hay que tener presente que la mayoría de los adolescentes superan esta fase sin problemas”, dice la doctora Hidalgo

Algunos de estos mitos no sobreviven a la evidencia científica:

  • 'El desarrollo del adolescente normal es turbulento'. No hay ningún estudio que confirme dicha creencia. Está claramente demostrado que el 80% de los adolescentes no pasan por un periodo tumultuoso, se llevan bien con sus padres y familiares, les gusta estudiar y trabajar y se interesan por los valores sociales y culturales de su entorno. Resulta ser el más llamativo de los desmentidos al que hay que dar máxima difusión para terminar con la mala fama de los adolescentes, mucho de los cuáles ayudan en casa y se hacen responsables de los hermanos pequeños mientras sus padres trabajan. Una labor que suele estar poco reconocida.
  • 'La adolescencia es un periodo de gran emotividad descontrolada'. Los estudios no han mostrado diferencia alguna con la emotividad de los niños. Sí se detecta que, cuanto mayor es el adolescente más negativo es su estado de ánimo, lo que puede deberse a las obligaciones y responsabilidades escolares y laborales crecientes.
  • 'El pensamiento de los adolescentes es irracional e infantil'. Desde los trabajos de Piaget, sabemos que en la adolescencia se pasa del pensamiento concreto al pensamiento abstracto con proyección de futuro, característico de la madurez. Sobre los 12 años se alcanza el desarrollo cognitivo con capacidad de pensar en abstracto, y a los 15-16 el desarrollo moral, el saber lo que está bien y mal. Así pues, se puede razonar perfectamente con ellos y pedirle que asuma responsabilidad por sus actos, tanto en positivo como no.

Así pues, la comunicación y tratar a los adolescentes como personas en evolución es lo mejor para procurar una relación fluida con estos jóvenes que están en una de las etapas más productivas y creativas de la vida dado que están en pleno descubrimiento y asunción del mundo adulto.


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