mujerHoy

vivir

Mi bebé no duerme ¿Qué puedo hacer?

Lo principal es comprender sus necesidades de sueño y adaptarse, pero no es suficiente. Toma nota de las principales rutinas que tu bebé debe seguir.

getty

Después de dar a luz, las madres inician el duro proceso de adaptarse a los nuevos horarios condicionados por la alimentación del bebé. Es algo normal que convierte las ojeras en el complemento de temporada para las recientes mamás. Sin embargo, lo habitual es que con el paso de los meses, tanto la lactancia como el sueño se vayan regulando de manera natural y los periodos de sueño nocturnos se alarguen de modo que los progenitores entran en una nueva etapa de más descanso.

Sin embargo, hay niños en los que eso no sucede y la falta de sueño infantil provoca no pocos quebraderos de cabeza entre los padres. Lo primero que hay que comprender es que cada niño es diferente, también en lo que al sueño se refiere. Los hay que empiezan a dormir de un tirón desde muy pronto, otros no perdonan la siesta, algunos se duermen muy tarde y alargan la mañana, mientras que otros se duermen temprano pero también amanecen muy temprano todos los días.

Ante esto, lo principal es comprender las necesidades de sueño de tu hijo e intentar adaptarse en lo posible. Hay niños que necesitan menos horas de sueño nocturno para descansar y les basta para compensar con una pequeña siesta reparadora. Esto, que en los adultos se ve con normalidad, no se entiende en los pequeños.

Ahora bien, comprendiendo y respetando las necesidades individuales de cada niño, es necesario establecer unas rutinas de sueño y esto debe hacerse desde sus primeros días de vida.

5 rutinas de sueño para tu bebé:

  1. Distinguir entre el día y la noche: Desde que nace puedes ayudarle a que de manera natural se vaya adaptando al día y a la noche. Para ello, durante el día no lo tengas completamente alejado de los ruidos y de la luz. Mientras duerme, es normal que de día haya niños jugando cerca, escuche risas o música y haya claridad en la habitación. Así sucede cuando salís de paseo y seguro que tu pequeño no tiene ningún problema en dormir profundamente. Del mismo modo, por la noche, procura que reine el silencio que esté en una habitación a oscuras. Así su cuerpo comenzará a distinguir el día de la noche de manera natural.
  2. Hora del descanso: Durante el día, procura seguir las mismas rutinas, manteniendo un horario para salir de paseo, para jugar con él y hablarle o para darle un masaje. Así sabrá que entre una actividad y otras hay tiempo para el descanso.
  3. Hora del baño: Muchas madres detectan que tras después del baño los bebés alargan el tiempo hasta la siguiente toma, lo que muestra que es un gran aliado para la relajación de los recién nacidos. Siendo así, la madre puede retrasar la hora del baño para que el bebé duerma más horas seguidas durante la noche cerrada, así el pequeño en lugar de alargar la toma de las 9 hasta las 2 de la madrugada, puede alargar la de las 12 de la noche hasta las 5 de la madrugada. Todo depende de lo que mejor convenga a la familia. De lo que se trata, en definitiva es de crear una rutina que favorezca el descanso del bebé.
  4. Cuando ya son mayores, el baño puede ser igualmente el momento de vuelta a la calma, con algún juego inicial para terminar relajándose en el agua. Mantén los masajes para hidratar a tu pequeño y enséñale a respirar profundamente mientras se los haces y a sentirlos de forma consciente. Así irá aprendiendo poco a poco técnicas de vuelta a la calma que podrá aprovechar en otros momentos.
  5. Hora del juego: Procura que el niño tenga tiempo para disfrutar y para jugar de manera libre. Según pasan los años, los niños pasan horas sentados y toda esa energía acumulada se desfoga por la noche. Llevarlo a parque, los paseos por el campo, jugar al pilla-pilla con los amigos… El niño tiene que tener una vida equilibrada en la que haya espacio para el descanso y pero también para el juego. Elije la hora para que tenga tiempo de volver a la calma antes de ir a la cama ya que si se acuesta emocionado con que acaba de vivir, será más difícil que concilie el sueño.
  6. Fuera pantallas: Aunque sea profundamente tentador ponerle la tele en la habitación a tu hijo porque no duerme pero al menos así consigues que esté tranquilo, se trata de una medida completamente contraproducente. La luz azul de las pantallas hace que sea más difícil conciliar el sueño por lo que, no sólo no debe usarse para intentar dormirlo, sino que, si a tu hijo le cuesta dormir, no debe ver televisión ni jugar con dispositivos móviles desde al menos, una hora antes de acostarse. La mejor alternativa, cenar con la televisión apagada mientras habláis de lo mejor que os ha pasado durante ese día y el cuento de antes de dormir.

Quizás estos consejos no sean infalibles, pero sí ayudan considerablemente a regular el sueño de los pequeños. ¡Animo y suerte!


Horóscopo