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Calentita durante el embarazo

Con la bajada de las temperaturas, las mujeres embarazadas tienen unas necesidades específicas. Por ello es importante saber qué tipo de ropa es más adecuada.

Una mujer embarazada en la nieve.
Una mujer embarazada en la nieve. getty

Parecía que este año no iba a llegar el invierno pero al final las bajas temperaturas empiezan a notarse y si bien para el común de los habitantes basta con colocarse el abrigo de la temporada pasada, hay un colectivo que tendrá que buscar nuevas soluciones. Las embarazadas descubren cómo con el paso de las semanas su barriga comienza a asomar entre los paños del abrigo y los jerséis ya no la cubren completamente.

La solución pasa por adaptarse a las necesidades y posibilidades de cada mujer. Algunas prefieren utilizar grandes jerséis y sudaderas acompañadas por camisetas térmicas y dejar que el abrigo siga abierto. De hecho, el habitual aumento de la temperatura durante la gestación y los cambios hormonales hacen que muchas mujeres apenas pasen frío durante el embarazo.

También hay, por supuesto, diseños específicos para estos meses. Ropa premamá que hace tiempo que dejó de ser poco atractiva para empezar a seguir patrones de temporada adaptados a la figura de la mujer embarazada. Suelen acompañar sistemas de gomas y botones que se adapten a las diferentes tallas por las que la mujer pasa durante estos nueve meses.

¿Cómo usar la ropa antes y después del embarazo?

Sin embargo, son muchas las mujeres que se mantienen en una talla moderada durante casi todo el embarazo y sólo necesitan prendas especiales los últimos tres o cuatro meses por lo que se muestran reticentes a realizar un gran desembolso para sólo unas semanas. Ante este hecho, existen innovadoras propuestas que permiten usar la ropa antes, durante y después del embarazo.

Uno de los ejemplos más claros es el abrigo de Wombat & Co London. Se trata de una parka normal con cinturilla ajustable que puede aflojarse a medida que crece la barriga. Cuando la tela ya no da más de sí, cuenta con una pieza central que se coloca delante con dos cremalleras, ofreciendo espacio extra. Un espacio que durante la gestación es para la barriga y después del nacimiento del bebé se adapta a su forma y crecimiento para convertirse en un abrigo de porteo. Tanto es así, que la pieza se puede colocar tanto delante como detrás, en función del tipo de porteo que prefiera la madre.

Acabada la etapa de porteo, el abrigo vuelve a ser útil sin piezas adicionales y con su cinturilla ajustable al gusto de la usuaria.

Prendas de ropa que crecen con el embarazo o vestidos con discretas aperturas para facilitar la lactancia son algunas de las propuestas que hacer la vida más fácil a las gestantes y a las recientes mamás que, hasta hace poco, renunciaban a llevar vestidos durante la lactancia materna para no tener que desvestirse allá donde tuvieran que alimentar a sus hijos. 


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