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Mi hijo tiene piojos, ¿cómo quitarlos?

Es muy importante controlar el ciclo vital de los piojos, podrían hacerse inmunes a los tratamientos y reproducirse

Una madre y su hija riendose y jugando.
Una madre y su hija riendose y jugando. getty

Cuando vemos a nuestros hijos rascarse la cabeza desesperadamente saltan todas las alarmas. ¿Le pica la cabeza por el sudor de jugar con los amigos o los piojos campan a sus anchas por su cabecita? O llega el temido papel del colegio advirtiendo de pediculosis en algún compañero de clase. La mejor forma de comprobar si tiene la cabeza limpia es revisar el cabello periódicamente con un peinecillo especial o lendrera. Si tras la revisión todo sale limpio, seguro que suspiras, si no, comienza el engorroso proceso de desparasitación y limpieza. Gorros, bufandas, abrigos, sábanas, toallas, juguetes... Todo lo que haya tocado la cabeza del pequeño tiene que ser desinfectado. Pero, por supuesto, hay que empezar por la cabeza del niño.

Lo habitual es utilizar alguno de los diferentes productos que hay en el mercado para eliminar la infección. Las lociones y champús acaban con los piojos pero en la mayoría de los casos pueden quedar huevos vivos que si llegan a eclosionar comienzan a reproducirse lo que hace que en poco tiempo la infestación regrese, algo que puede ser absolutamente desesperante. Además de las lociones y productos hay que separar el pelo del menor en partes y limpiarlo con la lendrera con paciencia tantas veces como sea necesario hasta que ésta salga limpia.

Ciclo vital del piojo

Aun así, no es garantía de que esté todo eliminado, especialmente los cabellos largos o muy rizados, en los que resulta más difícil pasar el peinecillo. El mejor aliado en estos casos es conocer el ciclo vital del piojo. El parásito tiene tres etapas: liendre, ninfa y piojo adulto.

Durante la etapa de liendre (huevo) es más difícil de despegar del cabello y de eliminar con las lociones, de ahí que a veces no tengan todo el efecto esperado.

Durante la etapa adulta, puede reproducirse exponencialmente cada día, lo que hace que en pocos días la cabeza vuelva a estar plagada de parásitos.

De ahí que haya que atajar la infestación repitiendo el tratamiento durante la etapa de ninfa, cuando ya ha eclosionado pero todavía no pueden reproducirse. La liendre está pegada al pelo entre ocho y diez días, luego, la ninfa cambia de piel tres veces en un periodo de diez días hasta que se convierte en adulto.

El cálculo hace que haya que considerar que al día siguiente del tratamiento puede aparecer la primera ninfa y la última entre ocho y diez día después, por lo que no se puede esperar más allá de diez días para hacer el segundo tratamiento, ya que se corre el riesgo de que uno de los parásitos pase a ser adulto y, por tanto, a reproducirse. Tampoco antes de los ocho días ya que puede quedar liendres persistentes al champú.

Para el resto de los elementos del hogar lo mejor es lavarlos con agua caliente o aplicar algún tratamiento específico para eliminar los posibles huevos. Recuerda hacerlo también a diario con los peines, toallas y sábanas que utilice tu hijo. Si aun así no encuentras la manera de terminar con los piojos, puedes preguntar en centros especializados de eliminación de parásitos.

Para terminar, puede que tengas la tentación de rociar a tu hijo a diario con loción protectora, sin embargo, primero has de estar segura de que no tiene piojos ya que, de otro modo, los parásitos se hacen resistentes a los tratamientos. En segundo lugar, imprescindible seguir las instrucciones de uso. Al fin y al cabo, se trata de la piel y del cabello de tu hijo y puede tener problemas por el abuso de este tipo de productos.


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