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Niños con sueños cumplidos

Son pequeños, pero apuntan muy alto: un musical, una serie de televisión, una película... Lo han conseguido a base de talento, trabajo y un pellizco de suerte y apoyo familiar. Y no piensan parar.

De izda. a dcha., Miguel Millán, Habana Rubio, Diego Rey, Sofía Andrés, Óscar Pérez, Sofía Pérez, Pablo Bravo, Ainara Cardoso, Pau Gimeno y Cristian López.
De izda. a dcha., Miguel Millán, Habana Rubio, Diego Rey, Sofía Andrés, Óscar Pérez, Sofía Pérez, Pablo Bravo, Ainara Cardoso, Pau Gimeno y Cristian López. pedro walter y vicens giménez

Cuenta Elton John, uno de los artífices del 'Billy Elliot, el musical', que en su momento le invitaron al estreno de la película en el Festival de Cannes. La historia le conmovió profundamente y abandonó su butaca 'hecho una magdalena' y convencido de que esa historia sobre derribar prejuicios y estereotipos era transformadora e inspiradora como ninguna. 'Un niño de clase trabajadora, lleno de talento, con ambiciones artísticas al parecer fuera de su alcance, tenía mucho en común con mi propia historia', cuenta.

Él, igual que Billy, encontró en la expresión artística el pasaporte para una vida más completa. ¡Porque no todos los niños quieren ser Cristiano Ronaldo! Álvaro Villaespesa, uno de los jóvenes intérpretes de la serie 'La catedral del mar', quiere seguir los pasos de Raúl Arévalo y ser actor y director de cine. La pequeña Ainara Cardoso, hija de una profesora de ballet, baila desde el día en que fue capaz de mantenerse en pie y admira a grandes de la danza como Baryshnikov y Nureyev.

No se sabe muy bien de dónde, a los niños que hemos reunido les nació una vocación. Y con una imprecisa combinación de instinto, talento, esfuerzo y ganas han cumplido su sueño. Decía Billy Elliot en la película: '¡No quiero una infancia! ¡Quiero ser bailarín!'. Pero, ¿y si pudieran ser las dos cosas? Al embarcarse en este proyecto, Elton John apostaba por el poder del 'arte que inspira. El que transforma vidas. El que puede llevarte mucho más allá que tus mejores sueños'.

BILLY ELLIOT, EL MUSICAL

  • Stephen Daldry, director de la película homónima en 2000, es el responsable de su adaptación a las tablas, con música de Elton John y letras y libreto de Lee Hall.
  • El espectáculo lleva 11 años en escena en Londres y ha ganado 10 premios Tony.
  • La versión española, de David Serrano, tardó tres años en estar a punto. Más de 700 candidatos se presentaron al casting infantil. Seleccionaron a 63 niños que desde octubre se turnan sobre las tablas del Teatro Nuevo Alcalá, en Madrid.
De izda. a dcha., Miguel Millán, Habana Rubio, Diego Rey, Sofía Andrés, Óscar Pérez, Sofía Pérez, Pablo Bravo, Ainara Cardoso, Pau Gimeno y Cristian López.
De izda. a dcha., Miguel Millán, Habana Rubio, Diego Rey, Sofía Andrés, Óscar Pérez, Sofía Pérez, Pablo Bravo, Ainara Cardoso, Pau Gimeno y Cristian López.

La vida es un baile

Es imposible quedar indiferente ante la historia de aquel niño que quería ser bailarín en una ciudad obrera en la que los hombres practicaban boxeo y trabajaban en la mina, pero no bailaban. Con férrea determinación, Billy luchó para alcanzar sus sueños y ha enseñado grandes lecciones a los niños que le dan vida a él y a su compañera Debbie en la versión española del musical. La primera, a valorar la suerte de contar con una familia que apoye su vocación. 'Sin los padres, no estaríamos aquí -agradece Miguel Millán, uno de los seis niños que, se turnan en las ocho funciones semanales para encarnar al pequeño protagonista-. Nos traen cada día y nos animan si tenemos momentos malos, cuando algo nos sale mal o nos caemos'.

Algunos han dejado a su familia lejos para poder cumplir su sueño en Madrid. 'Mi padre se vino conmigo, pero mi madre y mi hermana siguen en Barcelona y las veo cada 15 días -dice Pau Gimeno-. Cambia la vida y eso da un poco de miedo, pero merece la pena'. Pablo Bravo, su compañero de piso, ensayos y fatigas, cuenta su experiencia: 'Cuando llegué a Madrid, decía: 'Yo hago el musical y me vuelvo a Burgos'. Pero ahora que he vivido esta experiencia y me ha encantado, me apetece quedarme aquí. Quiero seguir en un teatro, quiero seguir bailando y formándome'.

Persistir y resistir

La segunda moraleja es que los sueños no se cumplen por arte de magia; hay que perseguirlos. 'Lo que más me gusta es la personalidad de Billy, sus ganas de lograrlo, que le hacen pasar por muchas emociones: triste, contento, enfadado', dice Cristian López, otro de los protagonistas. 'Yo voy a luchar como él, con ganas -opina Sofía Pérez, una de las Debbies-; quiero estudiar artes escénicas y espero que eso me ayude a lograrlo'. Diego Rey está de acuerdo. Él, que practicaba gimnasia acrobática, ha descubierto el mundo de la danza y está empeñado en seguir: 'Lo intentaré aunque sea difícil. Nada en esta vida es fácil'.

No lo ha sido llegar a las tablas del Nuevo Teatro Alcalá de Madrid, donde cada día suenan las notas del musical. Los chicos han alcanzado un altísimo nivel de danza clásica, claqué, canto, interpretación y acrobacias. Durante año y medio, los elegidos entre cientos de aspirantes han realizado un enorme esfuerzo, trabajando cuatro horas al día en escuela de formación que se creó expresamente para el show.

Te cambia la vida y eso da miedo. Pero merece la pena".

Pau Gimeno

Habana Rubio, la más veterana del elenco infantil (ya había trabajado en 'El rey león' y 'Sonrisas y lágrimas') explica que cada niño solo puede hacer dos funciones por semana y que llevar bien el curso escolar es requisito indispensable para seguir en el elenco. 'Estudiar no me hace mucha gracia, pero el baile me motiva. Necesito sacar buenas notas para seguir actuando y eso me anima a esforzarme'.

Igual que a Billy Elliot en la prueba de la Royal Ballet School, preguntamos a los niños qué sienten cuando bailan. 'Cuando estoy triste, me pongo a bailar porque es la única manera de dejar de pensar; el cuerpo y la mente se centran en el baile y lo demás desaparece', explica Sofía Andrés. 'Sin hablar, estás gritando todo lo que ocurre en tu mente, lo que te pasa y lo que sientes', añade Óscar Pérez. Ainara se esfuerza por encontrar las palabras: 'En el escenario me siento muy bien; siento muchas cosas: adrenalina y alegría porque estoy haciendo lo que me gusta y es mi sueño hecho realidad'.

A sus 13 años recién cumplidos, Hugo Arbués ha formado parte del reparto de 'Hierro', 'El Ministerio del Tiempo', 'Aída', 'El secreto de Puente Viejo' y varios títulos más. Podría presumir de tener ya una década de experiencia como actor, pero ni se le ocurre hacerlo porque su madre, una apasionada del cine que quiso dar a sus tres hijos la oportunidad de vivir la experiencia interpretativa, le ha remachado bien esta palabra: humildad. 'Es lo que nos dice siempre, que hay que ser humilde, tener cuidadito con la fama y tener los pies en el suelo'.

A su lado, Álvaro Villaespesa, de 16 años, y con un currículum igual de bien nutrido ('Cuéntame', 'El Ministerio del Tiempo'...), asiente: 'Mis padres me repiten que somos exactamente iguales que los demás y que, aunque nos conozca mucha gente, no somos más que nadie. También Aitor Luna nos dio un consejo un día, mientras rodábamos en Cáceres. Nos dijo: 'Ahorrad. Tenéis que guardar todo lo que podáis, porque en esta profesión hay momentos en los que hay trabajo y muchos más en los que te pasas un año sin hacer nada'.

Hugo y Álvaro son Arnau y Joan, las versiones infantiles de Aitor Luna y Pablo Derqui, protagonistas de 'La catedral del mar'. Es la serie más esperada del momento, adaptación de la famosa novela de Ildefonso Falcones que narra la vida en la Barcelona del siglo XIV a través de la construcción de la Basílica de Santa María del Mar. La catedral del mar, que emitirá Antena 3, se ha convertido en la serie más ambiciosa de todas cuantas se han hecho en nuestro país, con un presupuesto de 12 millones de euros, 170 actores y más de 3.500 figurantes.

LA CATEDRAL DEL MAR

  • Más de 150 actores, cientos de profesionales y casi 4.000 figurantes trabajan en esta ambiciosa producción, una de las grandes apuestas de Antena 3 para esta temporada.
  • La serie se compone de ocho episodios de algo menos de una hora de duración. El 80% del material se ha grabado en exteriores, en distintos puntos de la geografía española.
  • La novela de Ildefonso Falcones, en la que se basa la producción, lleva 22 ediciones, un millón de ejemplares vendidos y una secuela.
Álvaro Villaespesa (izda.) y Hugo Arbués.
Álvaro Villaespesa (izda.) y Hugo Arbués.

Hermanos y cómplices

'Joan es un niño que vive en la calle -dice Álvaro-. Es hijo de una mujer adúltera, a la que el padre repudió y encerró en una caseta. Eso estaba permitido, el hombre solo tenía la obligación de darle de comer. Una barbaridad. Mi personaje es muy bueno; tiene un carácter muy noble, es muy sensible y tiene ganas de tener una familia'. Hugo, por su parte, es Arnau, un niño que quiere ayudar a su padre a salir de la miseria. 'Era una época dura. Los niños sufren mucho; es una historia de humillación, de crueldad...'.

Mis padres me repiten que no somos más que nadie, aunque nos conozcan."

Álvaro villaespesa

Los dos crecen como hermanos en la ficción, y fuera de ella han forjado una buena amistad. Quieren seguir construyendo juntos su carrera como actores, aunque Álvaro no se conforma con la interpretación y aspira a seguir los pasos tras las cámaras de los directores de sus películas favoritas: '1898. Los últimos de Filipinas', de Salvador Calvo, y 'Tarde para la ira', de Raúl Arévalo.

A Hugo, por su parte, parece que le auguran un futuro prometedor. 'Mi representante me mandó una crítica de la película 'El Aviso' (que se estrena el 2 de marzo) y pone: 'Lo mejor de la película, el joven actor Hugo Arbués'. Y salen Aura Garrido, Raúl Arévalo y el director es Daniel Calparsoro. Que digan eso es súper guay'.

VERANO 1993

  • La opera prima de Carla Simón se hizo con dos premios en la Berlinale, que han sido solo el principio: lleva ya casi 40 galardones.
  • Ha estado 25 semanas en cartel, superado el millón de euros de recaudación y la han visto más de 160.000 espectadores.
  • Fue elegida para representar a nuestro país en la carrera de los Oscar y está nominada a ocho Goya, entre ellos el de mejor película.
Laia Artigas (izda.) y Paula Robles.
Laia Artigas (izda.) y Paula Robles.

Una vida nueva

'Verano 1993', una de las películas más premiadas de 2017, aunque acaba de bajarse de la carrera de los Oscar -representaba a España, pero no ha quedado entre las nueve películas finalistas-, es la historia de Frida, una niña a la que el sida deja huérfana y se va a vivir con sus tíos y su prima a una casa de pueblo. Frida tendrá que adaptarse a su nueva familia, al tiempo que asimila el duelo por su madre. En esa niña de seis años y en la relación que establece con su nueva hermana, Anna, de tres, recae todo el peso dramático de la película. Una enorme responsabilidad en manos de las jovencísimas debutantes Laia Artigas y Paula Robles.

A la directora, Carla Simón, le llevó cerca de medio año encontrarlas. Al ser una historia autobiográfica, se buscaba a sí misma y sabía que del acierto en el casting dependía el éxito de la película. En Paula y Laia encontró a dos niñas que no recitaban un guión aprendido, sino que entraban en el juego y se creían su papel. La convencieron la complicidad entre ambas y la mirada de Laia, que podía ser inocente y oscura, y que reflejaba el conflicto de una niña ante la muerte.

'El casting fue bastante difícil, porque había como mil niñas', cuenta Laia (y no exagera). Lo peor fue 'estar fuera de casa, porque casi no veía a mi madre, y pasar frío, porque había escenas en el río y el agua estaba congelada', recuerda. Pero ella ya sabía que le iba a gustar hacer cine, porque le encanta hacer teatro y ver películas. 'Me gustan las que son como de miedo y de hechos reales'.

Actriz no, patinadora...

Carla Simón no buscaba un parecido físico, pero sí que las niñas compartieran parte de la esencia de los personajes, para que no tuvieran que crearlos. 'Yo soy divertida y muy presumida. A Frida me parezco en que soy un poco sensible y siempre estoy jugando, y no me parezco en que, aunque hago travesuras, no quiero hacer daño', dice Laia. Para Paula Robles, que tenía cuatro años durante el rodaje, todo fue un juego. Si le preguntan qué fue lo más difícil responde con seguridad: 'Nada. Todo fue fácil', pero no olvida que lo que lo que más le gustó fue 'subirse a los árboles, cantando'. También le quedaron claras algunas lecciones de la interpretación: 'Tener paciencia, hacer memoria y sabérselo todo'. Sin embargo, de momento parece que lo de ser actriz no está en sus planes: 'Noooo. ¡Yo quiero ser profesora de patinaje!'.


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