mujerHoy

vivir

Antoine Le Grand: el alma al aire

Fotógrafo de las mejores revistas, creador de retratos perturbadores y magnéticos, maestro de la luz y el gesto... el fotógrafo francés es uno de los grandes. Descúbrelo en su primer volumen monográfico.

Angelica Hudson
Angelica Hudson Antoine Le GranD

Sus retratos son vivos, chispeantes, irónicos, llenos de vida. Ha puesto ante su objetivo a Anjelica Huston, a Jean Paul Gaultier, a Harrison Ford, a Charlotte Rampling, a Almodóvar, a Tim Burton... y ninguno le ha devuelto una mirada indiferente. El fotógrafo francés Antoine Le Grand lleva más de 20 años capturando la imagen y el espíritu de artistas de todo el mundo, iconos de la cultura pop a los que "desnuda" en instantáneas llenas de energía.

El retrato es un signo de interrogación; y no quiero resolver ese misterio, sino subrayarlo"

Antoine Le Grand

Resulta chocante que nadie hubiera recogido su trabajo hasta ahora. Pero la editorial Damiani acaba de solventar esa carencia con Portraits, su primer monográfico, que acaba de llegar a las librerías de todo el mundo recogiendo 170 de sus mejores retratos y un elogioso prólogo firmado por Jean-Paul Goude.

Habitual de las páginas de Vogue, W, GQ o Vanity Fair, y más aficionado a los artistas que a las modelos, Le Grand empezó su andadura en periódicos franceses y dio el salto al retrato gracias a la industria de la música, que lo reclamó como portadista de discos.

Portada de Portraits
Antoine Le Gran / Modds Agency (cortesía de la eeditorial Damian) Portada de Portraits
Woody Allen
Antoine Le Gran / Modds Agency (cortesía de la eeditorial Damian) Woody Allen
Marina Abramovic
Antoine Le Gran / Modds Agency (cortesía de la eeditorial Damian) Marina Abramovic
Iggy Pop
Antoine Le Gran / Modds Agency (cortesía de la eeditorial Damian) Iggy Pop

Tiene el don de provocar flechazos instantáneos con su estilo travieso y su capacidad para narrar toda una historia en una sola imagen. Sus imágenes, a menudo, se apoyan en el uso de espejos, humo o contraluces para crear un efecto clásico y desconcertante a la vez que es, en definitiva, todo un regalo para la vista.