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Heroínas en serie: Elizabeth y la Corona

"Responda con el respeto que merecen mi rango y mi institución, no mi edad y mi género"

Claire Foy es Isabel II en 'The Crown'.
Claire Foy es Isabel II en 'The Crown'. d. r.

En el capítulo 'Humo y espejos' queda claro que a Elizabeth la corona le queda grande. Elaborada con oro en 1661, la corona de San Eduardo, con sus 444 piedras más o menos preciosas, pesa dos kilos y 200 gramos y se ve enorme sobre la delicada cabeza de la nueva reina. En ese momento se hace evidente -una vez más, la definitiva- que la elección del título de la serie fue brillante. no 'La reina', sino 'la corona'. No el individuo, sino la institución.

Aunque se desvista detrás de un biombo, porque el criado de su marido está ahí, recogiendo la camisa que este ha tirado, y su propia criada está también ahí, tendiéndole el camisón que debe ponerse para ir a la cama, en 'The Crown' Elizabeth siempre se nos muestra desnuda. Indefensa, minúscula, incapaz de imponer sus decisiones, aplastada por los mecanismos kafkianos que rigen la monarquía. Está desarmada: no la educaron para gobernar, sino para figurar.

El capítulo más estremecedor -al menos para alguien como yo, que ha estudiado siempre- es 'Scientia Potentia Est', donde descubrimos que de niña solo le enseñaron a bordar, a comportarse y la Constitución. Nada más. no tiene las nociones básicas de geografía e historia en plena segunda postguerra mundial; de literatura o física en plena era atómica. Es profundamente inculta. Toma conciencia de ello y contrata a un tutor privado. No es casual que en el mismo episodio riña con serenidad y argumento a los políticos que no han estado a la altura de las circunstancias. La princesa está, al fin, estudiando en serio: para ser reina de verdad.

De todas las tensas dualidades que configuran la serie (con su madre, hermana, marido, gobernantes y demás), la más significativa es la de la reina con su tío. Porque el duque de Windsor, que fue durante 325 días Eduardo VII, el rey de Inglaterra que estuvo menos días en el trono, que nunca fue coronado, que renunció a la monarquía por amor, es quien mejor conoce y más ha sufrido la Corona.

En los instantes finales de 'Humo y espejos', destila su tristeza, su frustación, su ira, su nostalgia, tocando la gaita en un prado. Su sobrina le acusa de haberla convertido, con su abdicación, en la persona que no quería ser. Y él repite una y otra vez, para volver a convertirse infinítamente, de que la Corona es menos importante que el amor. En efecto: intuimos que Elizabeth está condenada a estar cada vez más sola, a no poder amar.

The Crown (Netflix)

  • The Crown es una extraordinaria coproducción británica y estadounidense, creada por el guionista Peter Morgan y distribuida por Netflix. En su primera temporada, narra el ascenso al trono de la joven Elizabeth (brillantemente interpretada por Claire Foy), que se convierte en Isabel II. Y sus muchos conflictos con el resto de la familia real y con los políticos contemporáneos, con Winston Churchill a la cabeza (espectacular John Lithgow).

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