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Aquí y así adelgazan las súper ricas

La meca del adelgazamiento para las ultrarricas de la costa oeste está en San Diego, California, en las colinas de Escondido.

d. r.

No, no viajan al fin del mundo para refugiarse en un recóndito lugar alejado de la mano de Dios. La meca del adelgazamiento para las ultrarricas de la costa oeste está en San Diego, California, en las colinas de Escondido. A un paso de sus mansiones en Beverly Hills. El Golden Door Luxury Resort and Spa es el lugar donde acuden a perder peso, hacer detox, desconectar en vacaciones o centrarse aún más en si mismas. Todo, todo, todo está pensado para su bienestar. De hecho, hasta les prohiben llevar maleta porque allí se les proveerá con todo lo que puedan necesitar. Barbra Streisand o Oprah Winfrey son incondicionales.

Cuatro días de lujoso retiro dorado salen por unos 7.000 euros. El menú diario incluye 1.200 calorías, cinco horas de ejercicio (yoga, baile, cardio, ejercicios en la piscina...) y todo tipo de terapias cosméticas. Cada mañana, el personal del Golden Door Luxury Resort and Spa suministra a cada visitante ropa de su talla y el programa de las actividades que tendrán lugar durante el día y que, por supuesto, son opcionales. Por ejemplo, una caminata mañanera y cuatro clases de fitness perfectamente adaptadas a las condiciones físicas de cada cual.

Meghan O'Brien, la periodista estadounidense de 'Harper's Baazar' que pudo vivir la experiencia de estos cuatro días de máximo bienestar y lujo, relata que lo especial de la propuesta del Golden Door tiene que ver más con la mecánica que con el ejercicio en sí. En el paseo mañanero, las caminantes debían dejar al menos 30 metros de separación con la persona que tuvieran delante y caminar en silencio. El ritmo, pausado, estaba perfectamente medido para llegar a la cima de la montaña con el amanecer y poder recibir al sol durante una sesión aún más lenta de taichi.

A la vuelta, el grupo debe recorrer el intrincado diseño del llamado "laberinto", un jardín pensado para que las mujeres dejen atrás sus preocupaciones y miedos mediante un ejercicio guiado de respiración y visualización. Se trata de una especie de metáfora verde de la vida de la que, según la narración de la periodista, las paseantes salen renovadas y conmovidas: las ricas también tienen penas y lloran. Ejercitadas y lloradas, les espera el desayuno, en el que no esperan los típicos zumos verdes sino recetas sofisticadas como unos huevos benedictinos, aligerados pero sabrosos. Un detalle: la porciones son discretas.

El Golden Door no puede ser más distinto a un campo de entrenamiento de lujo, esos que cada verano se instalan en Ibiza o la costa portuguesa. Aquí no existe obligación para casi nada: las cinco horas diarias de ejercicio pueden seguirse al pie de la letra o cambiarse por un par de horas de lectura. La dieta es la que es, pero cualquier cliente puede doblar prácticamente la frecuencia de sus comidas si así lo desea. No es lo habitual sin embargo. Las asiduas saben que limitándose a esas 1200 calorías y enfocándose tantas horas en un ejercicio apacible, apenas queda tiempo para pensar en comer.

El secreto del método de adelgazamiento del Golden Door es, además de las porciones pequeñas y una actividad alta, cierta inclinación hacia la filosofía "mindfulness": imposible fortalecer los cuerpos sin lograr antes mentes más presentes y voluntariosas. Todo en el retiro discurre con calma, y se muestra cómo ser conscientes del cuerpo, el tiempo y el espacio, aunque sin caer en el adoctrinamiento. El único objetivo del 'mindfulness' es encontrar la fortaleza interior. Al final de los cuatro días, la periodista confiesa estar encantada con los masajes, los tratamientos, la dieta sana y el ejercicio. Pero sobre todo ha disfrutado la desconexión interior. Resultado final: 3,8 kilos menos. 1.800 euros cada kilo perdido.


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