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Factoría de emociones

Viven contra reloj. Compaginan su vida familiar con asesinatos, romances y venganzas. Son guionistas de televisión y hacen milagros para que cada día llegue a la pantalla el capítulo al que millones están enganchados.

A la izquierda Mercedes Cruz. A la derecha, con chaqueta amarilla, Julia Altares.
A la izquierda Mercedes Cruz. A la derecha, con chaqueta amarilla, Julia Altares. alex rivera

Han asesinado, mentido, robado y llorado, planeado atracos y traiciones, accidentes, venganzas... y, todo, con la presión de la audiencia, de los ejecutivos de las cadenas, de los productores y, sobre todo, del bajo presupuesto. "He hablado como un espía de la KGB, como un hombre de negocios, como un diplomático guatemalteco, como una madre de familia, como una estrella de la canción..." Este ser camaleónico no es un personaje de la última entrega de Misión imposible, sino la guionista Julia Altares, que ahora trabaja como dialoguista en Amar es para siempre, la serie diaria más longeva de la televisión. Filóloga de formación, Altares dio un rodeo profesional hasta llegar a la pequeña pantalla. Desde El Súper (Diagonal TV, 1994), serie pionera del formato diario en el ámbito nacional, no ha parado. "Llevo 20 años escribiendo para este formato. En mis ordenadores se acumulan más de 800 capítulos".

Pero Julia no está sola en esta misión imposible de escribir un guion al día. Para lograr semejante producción de palabras, los equipos de guion de las series diarias siguen un plan al que todos han de ajustarse. "La serie se emite todos los días, fiestas incluidas, así que nos pasamos los puentes escribiendo", dice Aurora Guerra, coordinadora de diálogos de Acacias 38 y El secreto de Puenteviejo (ambas de Boomerang TV). "Eso, sin contar con los imprevistos, como el incendio que destruyó el decorado de Acacias: nos quedamos sin plató de la noche a la mañana y hubo que sacarse de la manga 30 capítulos para no destrozar las tramas que ya estaban escritas".

Carmen Fernandez Villalba se forjó en el formato en Cataluña, en series como El cor de la ciutat (la serie más larga de TV3). Recientemente fue dialoguista en Seis hermanas (Bambú) y actualmente forma parte del equipo de Servir y proteger (Plano a Plano). Ella recuerda que los métodos de escritura "de factoría" están basados en el sistema que importaron de Brasil Josep Maria Benet i Jornet y Rodolf Sirera. "Es de justicia mencionarlo, porque Benet i Jornet se las ingenió, con un grupo de guionistas catalanes, para fijar el sistema que luego todos han ido depurando".

En Amar es para siempre, heredera en sus formas de Poble Nou, el primer serial catalán, hay 16 profesionales del guion. Todos se motivan gracias a unas fechas de entrega inapelables y una pasión por contar historias que arranca, como explica Julia Altares, desde la infancia: "Me recuerdo en el recreo del colegio, jugando a representar historias que íbamos inventando sobre la marcha, como El misterio de las monjas tuertas, unas falsas religiosas que robaban obras de arte".

Verónica Fernández sentada en un plató con decorado de costura.
Verónica Fernández sentada en un plató con decorado de costura.

Mercedes Cruz -que tiene en su haber 400 episodios de Al salir de Clase y, más recientemente, recreaba para la ficción televisiva el atentado que costó la vida al general Carrero Blanco- recuerda la pulsión de la escritura como una obsesión adolescente. Una vez que empezó a escribir, no pudo parar. Susana Prieto, creadora de éxitos de audiencia como La verdad de Laura o Luna Negra, explica esa sensación: "Decidir quién quiere a quién, quién odia a quién, quién vive, quién muere, es apasionante. Me fascina traspasar los límites. Que mis personajes hagan y digan cosas que yo no me atrevería a hacer".

Todo comienza con la idea, un conflicto que se pueda mantener durante varias temporadas. En El secreto de Puenteviejo, que lleva emitidos más de 1.650 capítulos, el germen salió de la mente de Aurora Guerra, a través del encargo de un productor. "Goyo Quintana, de Boomerang TV, me pidió algo para las sobremesas de Antena 3. La idea de una madre a la que roban a su hijo al nacer y es cambiado por un bebé muerto rondaba mi cabeza".

Secuencias en punta

Una vez aprobado el proyecto, llega la biblia -palabreja de guionista, el larguísimo texto en el que se relatan, semana a semana, los avatares de todos los personajes. Para llevarlo a buen puerto, Susana Prieto y tres compañeros más de El secreto de Puenteviejo, se encerrarán durante cinco semanas en una habitación de tres por tres, a la que los americanos llaman writers room [la habitación de los escritores] que aquí se conoce por el nada glamuroso -pero muy descriptivo- nombre de sala de reuniones.

Susana Prieto y Aurora Guerra posando en una mesa.
Susana Prieto y Aurora Guerra posando en una mesa.

Los escaletistas -ingenieros de emociones- cogerán esa biblia y sacaran la estructura milimetrada de cada episodio, mientras consumen refrescos, cuentan chascarrillos y desnudan su vida ante los compañeros, en una suerte de terapia de grupo generadora de giros inesperados. Es el momento en el que la ficción copia a la realidad. El santo grial de esta tormenta de ideas es conseguir cinco finales impactantes para la semana, secuencias en punta con las que dejar en vilo al espectador. "Hace falta confianza plena en los demás, no tener miedo a decir una tontería, ser capaz de contar intimidades", dice Mercedes Cruz.

También se documentarán a la carrera y, por eso, todas tienen algún amigo abogado al que preguntarle por una trama de juicios; un médico de familia al que consultar por los síntomas del melanoma; o, como Susana Prieto, un farmacéutico de cabecera que los ayude a matar sin dejar rastro: "Un día estaba en la rebotica. Hablaba por teléfono conmigo sobre posibles venenos para matar a un personaje. Me decía: "No, eso tarda mucho en hacer efecto y necesitamos que muera más rápido. Además, podrían pillarnos, porque se detecta en la autopsia". Cuando salió a atender a la clienta que esperaba en la farmacia, la pobre estaba pálida".

Cadena de montaje

Y sigue la cadena de montaje. Como en el cuento de "este encontró un huevo, este lo cascó, este lo frio", la escaleta le llega al dialoguista, que suele trabajar en su casa y es el experto en convertirla en el producto final: un guion completo que se reparte al equipo.Verónica Fernández explica que los guionistas con tantos años de experiencia, como ella, ya han hecho de todo, en una suerte de sillas musicales profesionales: "Empecé en 1998, en A las 11 en casa y no he parado". Además ha sido coordinadora de dos series diarias, Ciega a citas (producida por Bigbang para Cuatro) y Seis hermanas, emitida por TVE. "Me gustan los retos.

Carmen Fernández Villalba sentada en los asientos de una comisaria.
Carmen Fernández Villalba sentada en los asientos de una comisaria.

Por eso acepté adaptar Ciega a citas, una comedia diaria creada en Argentina. Siempre he respetado mucho el trabajo que se hace en las series diarias en España y quise probarme. Yo venía de un formato en el que se reescribía, se tenía una producción desahogada, con temporadas de 13 capítulos. En la serie diaria se graba en dos platós, hay unas normas estrictas de producción y un número enorme de capítulos que escribir". Así que tuvo que aprender a marchas forzadas: "Lo más impresionante era hablar de tramas que podían durar 100 capítulos.

En mi mente siempre tenía el mismo pensamiento: si me gusta una persona, la quiero tener cerca toda la vida, saber de ella, entender sus problemas, disfrutar de sus triunfos y apenarme de sus alegrías. ¿Por qué no aplicar ese sentimiento a los personajes? Al espectador le pasaría lo mismo: si le gustaba un personaje querría estar con él, acompañándole durante miles de minutos".

Sus parejas e hijos también las acompañan en un trabajo que, inevitablemente, se lleva al hogar: "Mi familia conoce la importancia que doy al trabajo y me entiende. Saben que tengo que viajar con el ordenador por imprevistos; que, a veces, me paso la noche escribiendo; y que, si el teléfono suena por cualquier problema, puedo desaparecer unas horas", comenta Verónica. Susana Prieto explica que el volumen de escritura es tal, que si tuviera que escribir aislada en su escritorio, no vería a nadie. Por eso "escribo en el salón, en el coche, viendo la tele... aunque concentrada".

Juego de niños

Mercedes Cruz coincide en que esta concentración se consigue olvidándose de uno mismo y dejando que hablen los personajes, viviéndolo como los niños, cuando juegan a inventar aventuras. "Para hacer ficción, la mente es solo un director de orquesta. Hay que abrirse en canal y dejar que salgan las vísceras, las pasiones, los sentimientos... Hay que callarse, olvidarse de uno mismo y dejar que hablen los personajes. Una se concentra hasta el punto de que no se entera de lo que pasa alrededor. La de veces que se me ha quemado la comida... Pobre hijo mío, lo que ha tenido que aguantar".

Así que es cierto, ellas escriben "como madre, psicópata, falangista, pitonisa, carcelario... Creo que nunca lo he hecho como un bombero, ahora que lo pienso -dice Julia levantando una ceja-. Quizá este año". Y si no es este, será el que viene, porque ellas son escritoras, son creadoras, son todos sus personajes. Ellas son ficciones de carne y hueso que viven para soñar.

Julia Altares

Estudió Filología Hispánica y lleva 23 años de profesión. Escribe en Amar es para siempre (Antena3) y además, defiende los derechos de los autores audiovisuales desde la SGAE. Ha escrito en Pepa y Pepe, El súper y La señora, entre otras. Teclea 10.000 palabras a la semana. "Me gusta trabajar en series diarias porque me siento muy libre y con menos presión. En las tramas cabe casi todo y es un género multifacético". A ella le dedicó Javier Marías Corazón tan blanco.

Mercedes Cruz

Estudió Periodismo y lo ejerció en Europa Press y RNE, pero dio un giro a su carrera a los 35 años. Ha trabajado para series como El súper, Al salir de clase, La señora, El comisario, Amar en tiempos revueltos o El asesinato de Carrero Blanco. Ha sido coordinadora, escaletista, biblista, dialoguista. Actualmente ultima los guiones de un proyecto para Movistar +. "De muy pequeña, me obsesionaba la parábola de los talentos. Me acongojaba ser ese criado al que su señor le da solo un talento y lo entierra.

En mi casa, la premisa era: "Hagas lo que hagas, tienes que ser la mejor". Un consejo que, en mi caso, fue paralizante y me impidió dedicarme a la literatura, pero no a escribir". ¿Lo más difícil de una serie? "El nacimiento. Es una prueba de fuego que muy pocas superan, precisamente, porque los personajes están a medio cocer. Para enganchar a la audiencia lo más importante son las historias personales. Cuando empecé, los personajes tenían que ser continuamente coherentes. Algo contra lo que siempre he luchado, porque la incoherencia enriquece a los personajes".

Susana Prieto

Estudió Relaciones Públicas y abandonó una plaza fija en Metro de Madrid por dedicarse al cine. Durante 12 años, fue asistente de producción en películas como Werther (1986), de Pilar Miró; Las aventuras del barón Munchausen (1987), de Terry Gilliam; o la casa de Bernarda Alba (1987), de Mario Camus. Ha escrito para series de como Sin tetas no hay paraíso y durante más de 10 años trabajó en tándem junto a Lea Vélez creando las series diarias La verdad de Laura y Luna negra, entre otras. Actualmente diseña tramas de El secreto de Puenteviejo. De sus teclas han salido más de 1.000 capítulos. "Soy muy afortunada. He visto cómo se cumplían mis sueños, pero lo mejor es que he tenido la lucidez suficiente para disfrutar cada paso que daba mientras trabajaba para alcanzarlos. Creo que eso es la felicidad".

Aurora Guerra

Estudió Cine y Televisión y lleva más de 20 años dedicada a las series diarias. De su teclado han salido guiones de Lalola, Yo soy Bea, El secreto de Puenteviejo, Acacias 38, Génesis, Aquí no hay quien viva, Camera café... Y ahora es la única guionista que lleva la coordinación de diálogos de dos series diarias que se emiten en cadenas rivales: El secreto de Puenteviejo y Acacias 38.

Para llegar a todo y lanzar 10 capítulos semanales, compartimenta el día y asigna tareas. ¿Su clave para sacar todo ese trabajo y no morir en el intento? Saber organizarse: "Un buen escritor sacará brillo de un corcho. Uno mediocre deslucirá el oro. A eso se reduce todo, no a franjas horarias de emisión. Creo que, cuánto más se ha trabajado en esto y mejor conocimiento tienes de la profesión, más valoras todo lo que hay detrás de una serie diaria".

Verónica Fernández

Pertenece a la primera promoción de Guion en la ECAM (la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid). Ha trabajado en algunas de las series de prime time más conocidas de las últimas décadas: El príncipe, Hospital central, Los Serrano, Cuéntame y El comisario... Llegó a este mundo en busca de nuevos retos, y ya ha coordinado dos proyectos de serie diaria: Ciega a citas y Seis hermanas. "Todos los formatos tienen sus complicaciones. Creo que la diaria exige más cintura, más creatividad y más horas delante del ordenador. Siendo coordinadora de una serie diaria, cada semana tenía que supervisar seis escaletas, editar seis guiones dialogados y atender las peticiones que te hacen desde el plató. En estos años he perdido vista, pero también he ganado agilidad en la lectura", reconoce.

Carmen Fernández Villalba

Estudió periodismo y llegó a ser redactora jefe de la revista Fotogramas, pero le surgió la oportunidad de entrar en la mítica serie de TV3 Estació d´Enllaç. "Era solo para unos cuantos capítulos, pero me arriesgué y he seguido en la ficción desde entonces". Ese "desde entonces" son ya 20 años. Ha trabajado en El cor de la ciutat (TV3), El Súper, Les Moreres (Canal 9, de la que fue creadora y coordinadora), Gran reserva o Seis hermanas (Bambú). Actualmente, es dialoguista en Servir y proteger (Plano a Plano). "Me encanta la soledad del trabajo en casa, con tu chándal y tu tacita de té; pero ser escaletista y tramar en equipo es también maravilloso. No sabría escoger qué especialidad me gusta más".


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