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La gran dama de los cuentos

A las afueras de la ciudad de Múnich, en Alemania, se levanta el castillo de Blutenburg rodeado de un lago y frondosos bosques...

Jella Lepman con un grupo de niños
Jella Lepman con un grupo de niños d.r.

A las afueras de la ciudad de Múnich, en Alemania, se levanta el castillo de Blutenburg rodeado de un lago y frondosos bosques. La antigua fortaleza medieval guarda un maravilloso secreto. Sus torres, pasadizos y mazmorras albergan la mayor colección de literatura infantil del mundo. Este castillo de cuento de hadas es la sede de la Biblioteca Internacional de la Juventud, fundada en 1949 por Jella Lepman, una mujer excepcional que luchó con la esperanza de que los libros fueran un camino para construir un mundo mejor y en paz. Ahora se acaba de publicar en español su autobiografía, Un puente de libros infantiles (Creotz), y es una buena ocasión para descubrir su importante legado. En estas apasionantes memorias escritas en 1964, narra sus proyectos más ambiciosos, como la creación de la Biblioteca de Múnich, la Organización Internacional del Libro Juvenil y el premio Hans Christian Andersen, considerado el Nobel de la literatura infantil.

Justo antes de la II Guerra Mundial, Jella, escritora y periodista alemana de origen judío, vio como ardían en la hoguera infi nidad de libros. Los nazis consideraban la lectura una actividad peligrosa y muchos escritores fueron perseguidos o asesinados. Lepman, viuda y madre de dos hijos, huyó y comenzó una nueva vida en Londres. Al terminar la guerra, regresó a su país para trabajar como asesora del ejército americano en la reeducación de mujeres y niños. Se encontró una Alemania devastada y aislada, y comprendió la urgente necesidad de alimentar el espíritu de los niños y jóvenes, de abrir su mirada al exterior. A partir de ese momento, consagró su vida a promover la tolerancia, el respeto y el entendimiento entre culturas a través de la literatura.

Su primera iniciativa fue organizar en 1946 una exposición itinerante de libros para niños por ciudades aún destruidas. Con gran determinación, escribió cartas a los Gobiernos de los países europeos solicitando ejemplares para la muestra. La exposición tuvo una enorme relevancia, ya que fue el primer gesto de apoyo exterior hacia Alemania tras la guerra. Después llegaría su gran sueño, la creación de la Biblioteca de la Juventud en Múnich. Hoy su sede en Blutenburg es un auténtico castillo de libros para niños y jóvenes con más de medio millón de ejemplares.

Estas navidades, el Salón del Libro Infantil y Juvenil de Madrid abre un año más sus puertas en el Centro Conde Duque. Esta edición rinde un merecido homenaje a Jella Lepman con una exposición sobre su labor pionera. Además, hay un sinfín de actividades lúdicas en torno a la lectura y una biblioteca con más de 1.000 títulos.

En un mundo donde los talibanes aún prohíben a las niñas leer, las enseñanzas y el legado de Lepman están más vigentes que nunca. Las instituciones que ella creó trabajan para proteger los derechos de los niños y que los libros estén al alcance de los más desfavorecidos. Libros contra la intolerancia para construir puentes y unir culturas.


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